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A mi hijo no le gusta hacer deporte ¿qué puedo hacer?

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Fecha de publicación: 24-11-2014

Muy pocos niños nacen atletas. Los hay con buenas capacidades naturales (coordinación, fuerza, resistencia,…) pero muchos de ellos se acercan a un deporte para divertirse con sus amigos. Y muchos, después del primer momento, se echan atrás.

¿Le ha ocurrido a tu hijo? ¿Más de una vez? Es normal que te preguntes por qué, pero, por favor, no se lo preguntes, porque quizá ni él mismo lo sepa y al preguntar se sentirá peor.

Mira a tu hijo y piensa si las barreras que encuentra están en alguna de las siguientes categorías:

1) Cuestiones de maduración física y de habilidades

Puede ser que no tenga aún las capacidades básicas ya que hasta los 6-7 años no se tiene suficiente capacidad física. Quizá no puede prestar atención por mucho tiempo y hay reglas que no entiende bien.

Se necesita tiempo para adquirir esas habilidades. Probar y equivocarse suele ser frustrante y a lo mejor le pone nervioso.

En este caso lo que puedes hacer es practicar con él en casa. Ese deporte u otro juego nuevo. Pero sin que haya otros niños, que a lo mejor le agobia. Además, de esa forma, estáis compartiendo tiempo y una actividad. Que sea solo para disfrutar juntos, no para exigir resultados.

2) Prefiere disfrutar a competir

A veces, el entrenador o su equipo son muy competitivos. Si el niño hace el deporte a regañadientes se sentirá mal si le gritan órdenes o el equipo presiona para ganar. Y aumentará su frustración.

Hasta los 11-12 años no se está preparado para el juego competitivo.

En ese caso, quizá puedas ver cómo es el programa deportivo antes de inscribirle. Puedes hablar con otros padres o con el entrenador por si es posible bajar el nivel de presión. Se puede proponer que en algunos partidos no lleven la cuenta de los tantos.

Anima al entrenador a utilizar frases de estímulo en positivo (“¡Dale Juan, tú puedes!”, “¡Muy buen tanto, Elena!”,  “¡Excelente regate, Andrés!”, “¡Bien, bien, bieeen!“), en lugar de exigir (“¡Dale, dale, dale!”), reñir o quejarse.

3) Cuestiones psicológicas

Como tener miedo a salir a escena. Quizá porque es tímido o porque no se siente en forma, o porque teme no quedar bien ante sus padres, el entrenador o ante su equipo.

Por eso, conviene dejar claro que el objetivo no es ser un atleta ni ganar medallas olímpicas, sino estar en forma y (sobre todo) divertirse.

Hay niños que se sienten presionados a practicar el mismo deporte que su padre o su familia.

O a lo mejor, aun no ha encontrado el deporte que le gusta. Si a tu hijo le gusta un deporte especial que no hay en su escuela o barrio, buscad juntos (en la medida de lo posible) un lugar en donde lo haga, aunque sea algo más lejos.

Ten paciencia. No siempre se acierta a la primera. Quizá haya que probar varias actividades.

Observa a tu hijo. Habla con él. Dale nuevas ideas. A lo mejor no es ágil para el baloncesto pero sí es constante para nadar, correr o hacer atletismo o ciclismo. Quizá prefiere un deporte individual en vez de grupal.

Dale tiempo. No le presiones.

4) Pueden ser otro tipo de barreras

Por ejemplo:

- Diferencias físicas de talla o envergadura. Cada niño madura a su ritmo y por eso a veces un niño de determinada edad no tiene aún el tamaño de otros de su mismo curso, o no es tan coordinado o tan fuerte. Entonces se sentirá mal a la hora de competir con ellos.

- Tener miedo a lastimarse o de no poder seguir el ritmo de los demás.

- Tener alguna enfermedad o limitación física. En general, a los niños con exceso de peso no les gusta mostrar su cuerpo; o uno que tenga asma prefiere deportes en que no hay que correr todo el tiempo, como la gimnasia artística o deportiva, el golf, o las carreras cortas…

En cualquier caso, habla con él y mira todas las posibilidades. No preguntes. No sermonees. No te quejes.

Buscad juntos alguna solución o alternativa. Se puede seguir en el mismo equipo pero a lo mejor con algún cambio (otra pareja de juego, otro puesto, menos exigencia…). Apóyale incondicionalmente piense lo que piense.

Piensa cuáles son las fortalezas, habilidades y temperamento de tu hijo. A lo mejor no le gustan las pelotas pero sí las ruedas, o correr o nadar o la esgrima o la halterofilia o el tiro con arco… Si tiene exceso de peso, puede que le guste más nadar o remar que correr. Si tiene talla más bien bajita, en vez de baloncesto es mejor ofrecerle que haga gimnasia rítmica o deportiva o judo.

Hay que recordar que se puede hacer actividad física fuera de los deportes de equipo.

A medida que adquiera competencia y habilidad puede que vuelva a animarse a practicar un deporte, pero, si aún así sigue sin gustarle, es fácil juntar 60 minutos cada día de actividad física moderada: ir a pie hasta el colegio; meter canastas en el patio; saltar a la comba; bailar; patinar en el parque,…

¡Ah! Y no olvides dar un poco de ejemplo.

También en la web Familia y Salud

Y conoce el Decálogo para padres sobre la actividad física de sus hijos publicado por el Grupo de Trabajo de Actividad Física de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Y el documento Consejos sobre actividad física para niños y adolescentes publicado por el mismo Grupo en colaboración con el Consejo General de Colegios Oficiales de Licenciados en Educación Física y en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte
Fecha de publicación: 24-11-2014
Autor/es:
  • Ana Martínez Rubio. Pediatra. Centro de Salud de Camas. Camas (Sevilla)
  • Grupo PrevInfad. Prevención en la infancia y adolescencia (PrevInfad). Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap)