Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

¿Qué son las sibilancias recurrentes del niño pequeño?

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Fecha de publicación: 14-10-2011

¿Qué son las sibilancias?

Son “pitos” que se oyen al respirar, debidos a un problema pulmonar o bronquial.

No confundir con ruidos transmitidos de nariz o garganta. La auscultación indicará si estos ruidos son sibilancias.

¿Por qué ocurren?

Se producen por el paso de aire a través de los bronquios que se estrechan (broncoespasmo) o se llenan de moco por algún motivo.

La causa más frecuente es el asma y en niños pequeños, las infecciones víricas.

Esta obstrucción puede manifestarse en el niño por tos seca cuando corre, llora o juega, sibilancias y/o dificultad para respirar.

Mi hijo tiene sibilancias ¿Puede ser asma?

Pocos niños que inician estos síntomas en los primeros años de vida son asmáticos. En menores de 3 años, el 80% son producidas por infecciones víricas. Afectan a niños con bronquios más susceptibles (por haber padecido bronquiolitis o exposición al humo del tabaco) y desaparecerán en unos años.

Resulta difícil asegurar o descartar el diagnóstico de asma en un niño pequeño con sibilancias recurrentes, no es sencillo realizar pruebas diagnósticas. Algunos datos que ayudan a predecir si su hijo tendrá asma son: padres con asma, dermatitis atópica o alergia en el niño y sibilancias a partir del segundo año de vida. En cambio, si comienzan en el primer año, son desencadenadas por virus y no existen otros antecedentes, probablemente desaparecerán en un futuro.

Por ello y para no estigmatizar al niño de asmático, sin estar seguro de que lo sea, se usan términos como bronquitis, bronquitis espástica, asma del lactante etc. para referirse a las sibilancias recurrentes del niño pequeño.

¿Qué puedo esperar en la consulta del pediatra?

Le hará unas preguntas y explorará al niño para valorar el origen, la gravedad y decidir el tratamiento. No suele solicitar análisis ni otras pruebas. Probablemente necesitará varias consultas antes de emitir un diagnóstico.

La radiografía de tórax no se realiza salvo, si es grave o dura muchos días, para descartar otra enfermedad. En este caso, también es posible que derive al niño a otro especialista. Puede realizar un estudio de alergia si existe sospecha por los antecedentes del niño o la familia, aunque lo más probable es que mejore con el tratamiento y las sibilancias desaparezcan en los próximos años.

¿Cómo sé si mi hijo empeora? ¿Cuándo consultar?

Su pediatra le informará y entrenará en el tratamiento.

Las personas que cuiden al niño deben familiarizarse con el uso de los inhaladores y las cámaras. Podrán iniciar el tratamiento en su domicilio ante la aparición de los síntomas y consultar más tarde, o si tienen dudas.

En niños pequeños, las sibilancias suelen ir precedidas por un catarro con o sin fiebre. Debe administrar el tratamiento broncodilatador y consultar si:

  • la tos persiste o aumenta y le dificulta el sueño o tomar alimentos

  • aparecen “pitos” o sibilancias

  • respira con dificultad, no por obstrucción de la nariz por moco, sino por afectación de las vías respiratorias inferiores: se le hunden las costillas, se le ensanchan los orificios nasales o jadea o respira muy rápido

Si no mejora o empeora (le cuesta más respirar, está agitado o somnoliento, pálido, tiene color azulado en los labios o en las uñas) acuda inmediatamente a un centro sanitario. Seguramente necesita oxígeno e intensificar el tratamiento.

¿Cómo prevenir los síntomas?

  • La lactancia materna al menos 4 meses, favorece las defensas del niño.

  • Evitar el humo del tabaco. Éste irrita las vías respiratorias del niño, aumenta el riesgo de infecciones respiratorias y desencadena sibilancias.

  • Lavado de manos tras el contacto con otros enfermos.

  • Ventilar bien las habitaciones.

  • Valorar la guardería en función de la recurrencia o gravedad de los síntomas.

¿Cuál es el tratamiento?

Los síntomas y el tratamiento son similares al del asma.

  • Episodio agudo: se trata con broncodilatadores (salbutamol) inhalados con cámara.

  • Tratamiento de mantenimiento: la frecuencia y gravedad de los síntomas determinarán que su pediatra se lo recomiende durante un tiempo. No debe suspenderlo aunque precise el broncodilatador en alguna ocasión.

Si el niño no mejora con el tratamiento, se interrumpirá. No debe preocuparse si no afecta el desarrollo del niño, está contento y su comportamiento es normal. Los síntomas suelen desaparecer o mejorar en verano, cuando hay menos infecciones víricas y reaparecer en otoño/invierno durante algunos años. Si no es así, o existe duda en el diagnóstico, probablemente envíen al niño a otra consulta.

Siga las recomendaciones de su pediatra y no tome decisiones por su cuenta.

Tenga un plan escrito sobre qué hacer en casa si aparecen los síntomas y cuándo consultar. Así como un informe y plan de acción para la guardería/colegio del niño si va.

Fecha de publicación: 14-10-2011
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