Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

Mareos y pérdidas de conocimiento

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Fecha de publicación: 21-12-2012

¿Qué es “mareo”?

Mareo es una palabra que usamos indistintamente para describir síntomas muy diferentes:

1. Cuando estamos enfermos o no hemos dormido bien, nos sentimos aturdidos. Mucha gente describe esta sensación como “estar mareado”.

2. Mareo cinético: es el que nos pasa en sitios que se mueven, como un coche, barco o atracción de feria. Te encuentras mal, te pones pálido y tienes ganas de vomitar (nauseas) o vómitos. Incluso puedes ser incapaz de mantenerte de pie (trastorno del equilibrio).

3. Otros mareos:

  • Si tienes un tapón de cerumen o un oído mal, puedes notar una sensación de falta de audición y también de aturdimiento o mareo.
  • En algunos diabéticos tratados con insulina y en algunos niños normales que llevan muchas horas sin comer puede bajar demasiado la glucosa en la sangre (hipoglucemia). La hipoglucemia te da mucha hambre, sudor, nerviosismo y sensación de aturdimiento o mareo.
  • Si haces un esfuerzo físico intenso para el cual no estás bien entrenado, puedes tener mareo y otros síntomas, como ganas de vomitar y palidez. Podrías incluso perder el conocimiento.
  • Puedes marearte por haber sudado mucho y no haber repuesto las pérdidas bebiendo agua, pero también por lo contrario, por haber bebido demasiada agua sin necesidad: durante el ejercicio físico hay que beber cuando se tiene sed, no más.
  • Algunas drogas producen aturdimiento o mareo, como el alcohol, que además puede ocasionar hipoglucemia.

4. Vértigo: es cuando notas que las cosas se mueven, o que tú mismo te mueves con respecto a las cosas. El movimiento puede ser de giro o de otro tipo. Suele ser de inicio brusco y acompañado de síntomas similares a los del mareo cinético. Es poco frecuente en niños. Hay otros tipos de vértigo no tan agudos e invalidantes.

5. Presíncope: algunas personas sienten bruscamente síntomas similares a los del mareo cinético y otros, como falta de fuerza, pérdida de visión o ver lucecitas. Casi siempre ocurre tras situaciones desencadenantes muy típicas como:

  • Levantarse bruscamente o estar de pie mucho tiempo (sobre todo con calor o en lugares cerrados y concurridos).
  • Situaciones que causan miedo, como un examen, una inyección o una extracción de sangre, o repulsión, como ver una herida sangrante o una operación quirúrgica.

Los presíncopes se deben a que baja la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, lo que ocasiona una disminución del riego sanguíneo cerebral. Según lo intensa y prolongada que sea la disminución, causará desde un pequeño mareo hasta una pérdida de conocimiento (síncope). Los presíncopes que se producen por estos factores desencadenantes pueden ser reiterados y molestos, pero no son graves. Son más frecuentes en adolescentes. Un porcentaje muy pequeño pueden deberse a enfermedades cardiacas graves.

Pérdidas de conocimiento

1. Síncope: es una pérdida de conocimiento reversible atribuible a falta de riego cerebral. Cuando se desencadena por los factores descritos en el presíncope, lo único peligroso es el golpe que pueden darse al caer. Un porcentaje muy pequeño se deben a enfermedades cardiacas graves, que deben sospecharse si hay:

  • Presíncope o síncope durante el ejercicio físico
  • Síncopes por sustos, ruidos fuertes o inmersión en agua
  • Síncopes en niños menores de 6 años
  • Síncopes en niños con enfermedades cardiacas graves conocidas
  • Síncopes en niños con antecedentes de familiares jóvenes que murieron de repente

2. Pérdidas de conocimiento reversibles que no son síncopes: el mecanismo por el cual se producen no es la falta de riego cerebral. A veces no son fáciles de diferenciar entre sí o de un síncope. Pueden deberse a:

  • Crisis epiléptica: se debe a una descarga eléctrica cerebral anormal. El pronóstico depende del tipo de crisis y de su causa.
  • Crisis febril: es una pérdida de conocimiento desencadenada por la fiebre que sólo ocurre en algunos niños pequeños. Puede haber rigidez muscular o contracciones musculares. Aunque son alarmantes, con la edad desaparecen y nunca ocasionan secuelas.
  • Algunos niños pequeños pierden el conocimiento con las rabietas (crisis o espasmos del llanto). También desaparecen con la edad y no dejan secuelas.
  • Por bajadas de azúcar (hipoglucemias), en niños diabéticos tratados con insulina.
  • Por aumento de la presión dentro de la cabeza, debido a tumores intracraneales o traumatismos craneales.

¿Qué debo hacer ante un síncope?

Durante un síncope no debemos incorporar al paciente. Habitualmente se le suben las piernas para facilitar el retorno de la sangre al corazón, pero no sabemos si eso sirve de algo o no.

En muchos síncopes el paciente deja de respirar durante bastantes segundos, lo que ocasiona que se ponga morado. A la vez que morado, puede ponerse rígido e incluso tener contracciones musculares repetidas. En ese momento lo que estamos viendo es indistinguible de una crisis epiléptica, pero cede sola en pocos segundos y enseguida recupera el conocimiento, cosa que no le ocurre al epiléptico.

Suele pasar que, al recuperar el conocimiento, intentan ponerse de pie enseguida y vuelven a tener síntomas presincopales. Hay que tranquilizarles y decirles que tengan paciencia: primero incorporarse un poco, luego sentarse con la cabeza baja, luego sentarse normal y finalmente andar. Este proceso puede durar hasta 15 o 20 minutos.

Un adulto que pierde súbitamente el conocimiento, sobre todo si no hay un factor desencadenante típico, puede que tenga un síncope y se recupere de inmediato, pero también puede que tenga una parada cardiaca y se esté muriendo (se denomina “muerte súbita”, y casi siempre es de causa cardiaca). Como en algunos síncopes, una persona en parada cardiaca también se puede poner morada, rígida y tener espasmos musculares. Si no se recupera de inmediato, hemos de actuar como si se tratara de una parada cardiaca (resucitación cardiopulmonar). En el niño o adolescente la parada cardiaca es mucho más rara que en adultos.

¿Debo consultar con el pediatra o ir a urgencias?

Tras un síncope con algún criterio de sospecha de origen cardiaco, se debe ir a urgencias. En los síncopes o presíncopes precedidos de factores desencadenantes típicos no es preciso ir a urgencias pero si pedir cita normal con el pediatra. Las pérdidas de conocimiento no sincopales mencionadas también requieren atención urgente, salvo algunas excepciones, como las debidas a rabietas.

¿Se pueden prevenir?

1. Los síncopes y presíncopes que se repiten por un mismo desencadenante se pueden prevenir evitando, en la medida de lo posible, el desencadenante. Por ejemplo,

  • quien se marea cuando está tumbado y se levanta, no debe levantarse bruscamente,
  • quien tiene síncopes cada vez que le sacan sangre debe advertirlo antes de la extracción, porque pueden tomarse algunas medidas, tales como aplicar crema anestésica en la zona del pinchazo, realizar la extracción tumbado y no mirar las agujas, ni muestras o restos de sangre.

Un aspecto importante ya mencionado, es prevenir las caídas: las personas afectadas deben saber que ante los primeros síntomas presincopales deben agarrarse y sentarse o tumbarse, incorporándose después lentamente. Quienes tienen síncopes o presíncopes cuando se levantan o por estar de pie pueden mejorar haciendo ejercicio físico de forma habitual

2. Los niños que se marean con facilidad en los vehículos es mejor que viajen dormidos. Si están despiertos, no deben leer o fijar la vista en cosas del interior del coche, sino mirar al frente o al horizonte. También les viene bien un poco de viento. Hay algunos fármacos preventivos, como el dimenhidrato (sólo para mayores de 2 años) o la hidroxicina.

Fecha de publicación: 21-12-2012
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