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Traumatismo craneoencefálico. ¿Cómo enfrentarse a los temidos golpes en la cabeza?

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Fecha de publicación: 16-01-2012

A menudo los niños se dan golpes en la cabeza al jugar, practicar su deporte favorito o al hacer alguna travesura… Cuando eso pasa, los padres o cuidadores tenemos muchas  dudas:

            - ¿Habrá sangrado por dentro?

            - ¿Qué es lo que debo observar?

            - ¿Le puedo dejar dormir?

            - ¿Debo ir a urgencias?...

En este artículo vamos a recordar en primer lugar qué hay que tener en cuenta una vez el golpe se ha producido. En segundo lugar, cuándo debemos acudir al médico, y como final, cómo prevenir estos accidentes.

¿Qué debo tener en cuenta?

Es importante en primer lugar tener en cuenta cómo está el niño. Si está perfecto, responde bien a nuestras preguntas y juega como si tal cosa, podremos estar tranquilos. Solo será necesario aplicar hielo si aparece un “chichón” o comprimir y limpiar con agua y jabón si se ha hecho una herida.

Habrá  que ser más precavidos si nuestro niño tiene algún problema que afecte a la coagulación de la sangre o si ha sido operado alguna vez de la cabeza.

Por otra parte, hemos de  tener en cuenta las condiciones en las que se ha producido el golpe. No es lo mismo una caída desde su propia altura, que si se nos cae de los brazos o se precipita desde un muro. No es lo mismo un bebé pequeño de meses que un niño mayor o adolescente.

Es decir, hemos de  valorar tanto el cómo está el niño, como las circunstancias en las que se ha producido el accidente.

¿Cuándo es conveniente solicitar ayuda médica?

- Si pierde el conocimiento o está confuso, adormilado o dice cosas sin sentido a lo que le preguntamos. Si no recuerda lo que hacía antes del golpe, o lo que hemos hablado o hecho después.

- Si tiene movimientos anormales (como espasmos en la cara o en los brazos o piernas).

- Si dice que le duele la cabeza de forma persistente o el dolor va aumentando cada vez más (es normal que al principio le pueda dolor un poco la cabeza, pero dicho dolor debe aliviarse fácilmente con paracetamol o     ibuprofeno).

- Si tiene vómitos persistentes (puede ser normal vomitar justo después de darse el golpe).

- Si le sale sangre o un líquido como agua por la nariz o las orejas, o salen hematomas alrededor y por debajo de los ojos.

- Si las pupilas de los ojos no son del mismo tamaño, o no responden igual a la luz (lo normal es que se contraigan al exponernos a la luz).

- Si aparece un hematoma muy grande en la cabeza o notamos que se puede hundir el hueso al tocar con nuestros dedos.

- No estará de más que el médico valore a nuestro hijo si es menor de 3 meses (siempre tienen más riesgo de complicaciones debido a su fragilidad).

¿Cómo podemos evitar que estas cosas nos sucedan?

Siempre habrá una parte de la vida del niño que no se puede controlar, pero sí que se les debe  enseñar desde pequeños a cruzar de nuestra mano o a que reconozcan los signos de los semáforos.

Sí depende de nosotros que se pongan el casco para montar en bicicleta o en patín. Hay que inculcar que siempre se pongan el cinturón de seguridad y que se sienten en su dispositivo de retención infantil. En estos aspectos, como en todo lo demás, nuestro ejemplo será lo primero que aprendan.

Además hay que recordar que si alguien sufre un golpe cuando práctica deporte y se muestra después aturdido o confuso, no podrá volver al terreno de juego hasta que pasen al menos 24 horas.

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Fecha de publicación: 16-01-2012
Última fecha de actualización: 28/02/19
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