Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

Mi hijo se encana, doctor (espasmos del sollozo)

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Fecha de publicación: 16-10-2011

¿Qué son?

Son episodios en los que hay una disminución de riego sanguíneo cerebral transitorio causado por un cese momentáneo de la respiración. Están en relación con llanto, dolor, miedo, frustración...

Son frecuentes (5% de los niños), sobre todo entre los 6 meses y los 5 años, siendo raro por encima de los 7 años.

¿Cuál es su causa?

Su causa es desconocida. Podría estar relacionado con una alteración de la regulación del Sistema Nervioso Autónomo.

La herencia influye. En el 35% de los casos existe algún antecedente familiar.

¿Cómo se producen?

Ocurren con una secuencia típica y repetitiva. Ante un estímulo desencadenante (sobre todo con llanto) se produce una respiración forzada seguida de apnea (deja de respirar) lo que lleva a un cambio de coloración de la piel, azulada (cianosis) o pálida (con menos frecuencia).

Suelen ceder en unos segundos. Se recuperan de forma espontánea, rápida y completa sin necesidad de ninguna actuación (forma simple). A veces, son más prolongadas y pueden asociar pérdida de conciencia, rigidez o movimientos de los miembros (forma compleja).

¿Se pueden repetir?

El número de crisis es muy variable, desde varios episodios al día (en el 30% de los niños), cada semana (lo más frecuente) o aislados.

¿Controla mi hijo los episodios?

Tienen un origen involuntario, pero puede ocurrir que el niño aprenda a utilizarlos si obtiene recompensas, atenciones, caprichos.... Sospecharlo si los episodios se hacen más frecuentes.

¿Puede tener alguna repercusión?

Los espasmos del sollozo son de naturaleza benigna. Se resuelven en unos segundos. No producen por sí mismos ningún daño inmediato ni tardío.

¿Qué hay que hacer?

Mantener la calma. Es recomendable:

  • Acostar al niño en posición lateral. Favorece el flujo cerebral y evita aspiraciones.

  • Evitar maniobras bruscas que podrían originar lesiones secundarias (zarandear, maniobras de reanimación...).

  • Intentar mantener una actitud tranquila. No castigar. No preocuparse demasiado para que el niño no perciba ninguna ventaja.

  • Informar a cuidadores de estos episodios, de su carácter benigno y de la forma de actuar durante y después de los mismos.

¿Requiere algún estudio o seguimiento especial?

Suele bastar con la entrevista clínica y exploración de su pediatra.

En algunos casos, puede ser necesario realizar alguna prueba complementaria.

Recordad que es recomendable no sobreproteger al niño. Es una conducta que, ignorándola, tiende a desaparecer.

Fecha de publicación: 16-10-2011
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