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Mi hijo pega y muerde en la guardería

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Fecha de publicación: 7-08-2017

¿Cuándo me debo preocupar?

Es normal que los niños de uno o dos años muerdan o peguen a otros niños. A esta edad tienen un fuerte deseo de hacerse independientes. Aún no poseen la capacidad de expresar su enfado de otro modo ni de controlar sus impulsos. Esta conducta puede prolongarse hasta los 5 años.

Aunque es normal, no quiere decir que todos lo hagan ni que no haya que hacer nada ante esta conducta. Hacer daño no es un buen modo de relacionarse, por lo que hay que hacerle «entender» que lo que ha hecho está mal.

Si no corregimos estos actos, creerá que es una manera más de relacionarse y que, a veces, da buenos resultados porque consigue lo que quiere.

¿Cómo actuar?

Son comportamientos que debemos corregir cuanto antes. Por el bien del niño que sufre el daño tanto como por el que pega o muerde.

Por ello, debemos intervenir para mostrarles otra manera de actuar y poner palabras a lo que está pasando: "veo que estás enfadado porque te ha quitado el juguete; vamos los dos juntos a pedirle que te lo devuelva", "veo que te enfadas porque quieres jugar con el juguete de ese niño, pero el juguete es suyo; lo que podemos hacer es preguntarle si te lo deja".

La idea es que empiece a asociar su comportamiento con la consecuencia: “no pegues, que haces daño", "no muerdas, que los niños no querrán jugar contigo".

¿Cuándo actuar?

Los niños (1-3 años) comprenden causa-efecto de forma inmediata. No comprenden que estés enfadado por algo que pasó hace horas, por lo que conviene actuar de inmediato. Si, por ejemplo, esto ocurre en la guardería, es el cuidador o cuidadora quien debe actuar, por lo que nosotros debemos aconsejarle cómo hacerlo.

A partir de los 3 años comienzan a entender el mundo de las emociones y a ser algo más racionales. Por tanto, cuando sean capaces de razonar y expresar con palabras lo que sienten, se podrá dialogar con ellos para buscar juntos las soluciones.

¿Cuándo dejará de pegar?

Si actuamos con paciencia y perseverancia, se conseguirán buenos resultados, aunque no de forma inmediata. Debemos enseñarles a actuar para que realmente aprecien que las cosas no se hacen así, no por premios o castigos.

Si a pesar de todas las medidas persiste dicha conducta, hay que consultar al pediatra

¿Y si es a mi hijo a quien le pegan?

Cuando es nuestro hijo al que pegan o muerden, no se le debe decir que responda igual. Esto sería generar más violencia; habría que aconsejarle que se lo dijera al adulto que esté a su cuidado para que sea quien resuelva la situación.

¿Por qué mi hijo pega?

1. El ambiente familiar es muy importante. Los niños aprenden por imitación. Si en el hogar las situaciones se resuelven con violencia, no hay normas coherentes o impera la “ley del más fuerte”, el niño aprenderá esa forma de resolver problemas.

2. La exposición a escenas violentas: programas de televisión, películas, deportes de lucha, videojuegos con cierta carga de violencia, también contribuyen a que reproduzcan conductas agresivas (los niños no distinguen entre la realidad y la ficción).

3. Las dificultades de comunicación, como los retrasos del lenguaje o las dificultades para expresarse, favorecen estos comportamientos.

4. La baja tolerancia a la frustración y el estrés.

5. La falta de habilidades sociales para resolver de manera adecuada los conflictos. Si con su actitud violenta consigue dominar a los demás y obtener beneficios, está recibiendo un «premio» a ese comportamiento inadecuado.

Medidas que deben adoptarse.

  • El niño debe ver en sus padres un modelo de cómo afrontar las situaciones dialogando, negociando. Sin recurrir a la violencia física o verbal.

  • Controlar programas de TV, juegos, internet…

  • Explicarle que las conductas violentas como pegar o morder están mal. Que tienen consecuencias negativas para los demás niños y para él mismo. Enseñarle a resolver las situaciones de otra forma.

  • No reforzar las conductas agresivas del tipo: “preferimos que él pegue a que le peguen”.

  • Elogiarlo cuando resuelve las situaciones adecuadamente.

  • Adoptar medidas pronto, como: “tiempo fuera” o quitarle privilegios (TV, juguetes, internet…)

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Fecha de publicación: 7-08-2017
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