Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

Dermatitis atópica

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Fecha de publicación: 16-11-2011

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica, también conocida como eczema, es una enfermedad de la piel muy frecuente en los niños, habitualmente cursa en brotes. Se acompaña de un intenso picor que hace que el niño se rasque sin control y le interrumpa el sueño. Hay una marcada predisposición genética.

¿Cómo evoluciona?

La evolución es imprevisible. La mayor parte de los niños comienzan antes del primer año de la vida, los brotes pueden ser muy frecuentes (2-3 al mes), a veces casi constantes. Algunos niños se curan antes de los 2 años. Otros siguen durante la infancia y algunos llegan hasta la adolescencia y la vida adulta. Las características de las lesiones son diferentes según la edad. Existe una marcada tendencia a remitir en la adolescencia.

¿Cómo se diagnostica?

Los pediatras y dermatólogos están muy familiarizados con la dermatitis atópica. Como norma general no hay que hacer pruebas. En pocas ocasiones pueden ser necesarios otros estudios, como test de alergia, sobre todo si padecen rinitis o asma o el eczema se agrava al comer un determinado alimento

¿Cuál es su tratamiento?

No hay en la actualidad ningún tratamiento que cure. El objetivo es que el niño lleve una vida “normal” con mínimas lesiones, es decir tener la enfermedad controlada. Los pacientes atópicos deben conocer los factores desencadenantes, las medidas generales de cuidado de su piel y tener un plan de tratamiento por escrito indicado por su médico.

Este plan tiene como objetivos:

  • controlar el picor,

  • reducir la inflamación de la piel,

  • evitar la sobreinfección y

  • reducir la aparición de nuevas lesiones.

Se debe establecer un plan de cuidado de la piel, adecuado para cada paciente y en cada momento: brote o fase estable de la enfermedad.

Conviene evitar:

- el contacto con sustancias que puedan desencadenar picor como: el nylon, poliéster, la lana virgen, los plásticos y las gomas en contacto directo con la piel;

- y el exceso de ropa y el tabaco.

Los padres han de proporcionar a los niños un entorno de cariño y tranquilidad. Regañarle por el rascado no resulta eficaz. El estrés emocional puede contribuir a la gravedad de los brotes. Los padres han de aceptar unas expectativas realistas en el control de la enfermedad. Estudios recientes indican que la clave para un buen control es un buen cuidado de la piel y realizar el tratamiento de forma adecuada.

Los emolientes (hidratantes) forman parte del tratamiento de mantenimiento de la sequedad de la piel. No se deben usar si hay excoriaciones o heridas. Contienen aceites, parafinas, vaselina, glicerina, lanolina, ceramidas, siliconas, urea y otros componentes. En el mercado hay una amplísima gama de productos para estos pacientes con gran variabilidad en tamaño y precio. Se aplicarán al menos 2 veces al día.

Los medicamentos antiinflamatorios más empleados en forma de cremas o similares son los corticoides. Otros medicamentos son los llamados inmunomoduladores (pimecrolimus y tacrolimus), están especialmente indicados en la cara. Es importante realizar el tratamiento de forma precoz, antes de que el brote sea mayor y difícil de controlar, según indique el médico. Se recomienda continuarlos hasta 2 días después de remitir las lesiones para después, seguir con los emolientes.

Los medicamentos actuales en el tratamiento de la dermatitis atópica bien aplicados en la piel son seguros y eficaces. Las alternativas sobre la base de “tratamientos naturales” no son un sustituto recomendado.

Fecha de publicación: 16-11-2011
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