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¿Qué juguetes elijo para mis hijos, y por qué?

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Fecha de publicación: 1-12-2013

Los distintos tipos de juguetes (en formas, colores, didácticos, de construcción, musicales, motrices, etc.) son un elemento esencial para progresar en todas las áreas del desarrollo del niño[1]. Las tiendas especializadas y los grandes almacenes están a rebosar de todo tipo de juguetes. Desde este artículo os invitamos a ser críticos. Tened en cuenta todas las cuestiones que se exponen a continuación a la hora de comprar alguno de ellos.

La infancia es la etapa de la vida más significativa en el desarrollo del ser humano. En ella los cambios ocurren muy rápido. Y esto, precisamente, es lo que hace que todo lo que pasa al niño sea tan decisivo. Uno de estos hechos cruciales es el juego. Por medio del juego los niños desarrollan pensamiento y comportamiento externo, regulan su lenguaje interno y se socializan entre otras cosas. Esto indica que mientras los niños juegan, su desarrollo evolutivo general cambia de forma importante. El juguete, como medio para este fin, cobra gran relevancia. Los objetos lúdicos no son sólo elementos a manipular. A través de ellos los niños piensan, planifican y premeditan qué va a ocurrir con sus usos. Inventan historias.

¿Cómo influyen los juguetes en el niño?

El desarrollo de la función simbólica en las primeras edades (3-5 años) es de vital importancia para el desarrollo posterior de la inteligencia y el lenguaje. Con los juguetes los niños asimilan colores, tamaños y formas, reconocen y distinguen animales, personas, plantas, etc. Aprenden a agrupar, clasificar, hacer seriaciones, secuenciar, comparar, establecer relaciones. En otras palabras: desarrollan su pensamiento.

A través de los juguetes los niños pueden imaginar lo posible aunque no real. Y aunque aún su pensamiento es sobre todo concreto, y lo será por muchos años más, empiezan a asumir papeles figurados. Por ejemplo, cuando juegan a ser médicos, maestros, papás y mamás y otros personajes. Esto es un avance importantísimo en su desarrollo psicoevolutivo.

Al mismo tiempo, el lenguaje también tiene un gran avance. A través del juguete, los niños verbalizan interna y externamente deseos y sentimientos. (Por ejemplo, de felicidad o alegría mientras juega, o frustración o tristeza si el juguete se rompe o se lo quitan, etc.). Empiezan a usar frases cortas, hablan del objeto, relatan hechos entorno a él. Juguete y lenguaje, lenguaje y juguete, van regulando así poco a poco su equilibrio emocional.

A través del juguete, los niños poco a poco se sienten y se hacen más autónomos. Al principio necesitan del adulto para jugar y divertirse. Pero pronto comienzan a jugar solos y/o con los iguales. Y también pronto serán bastante hábiles para valerse por sí mismos en el plano lúdico antes que en cualquier otro.

Los juguetes para la actividad motora gruesa son básicos en las primeras edades. Los niños tienen ya un estupendo dominio de los movimientos gruesos: corren, lanzan, saltan, trepan, bailan, etc. Y en este punto están incluidos, especialmente, todos los juguetes con un componente musical. La respuesta a estímulos musicales, como el ritmo, incide en el desarrollo psíquico directamente. Y la actividad motriz fina también se ve reforzada con todos los juguetes en general por el mero hecho de su manipulación. Por eso, conforme los niños crecen las piezas son más pequeñas, lo que va en paralelo con su desarrollo manipulativo.

Así mismo, a través de los juguetes los niños también se adaptan y aumentan su comprensión del medio. “Asimilan”, en palabras de Jean Piaget (Juan Delval, 2011). Esto ocurre sobre todo, cuando niños y niñas juegan a comer y hacer la comida, a poner la mesa, a vestir y bañar a los muñecos.

¿Pueden los juguetes contribuir al desarrollo de valores y la personalidad de los niños?

Algo más a tener en cuenta a la hora de comprar uno u otro juguete son los valores morales que éstos les aportan a nuestros hijos.

En los niños, que siempre están aprendiendo, nada pasa desapercibido. Los juguetes también sirven para enseñar normas y valores sociales. Así pues, juegos cooperativos, de ayuda, etc., les refuerzan valores como la solidaridad, la amistad, el afecto o la generosidad. En cambio, otros juguetes realzan la violencia o la venganza.

Por otra parte, la autoestima, es decir, lo que pensamos de nosotros mismos, de nuestro propio valor y la forma de sentir respeto por uno mismo, también entra en escena mientras los niños juegan. La salud mental de nuestros hijos empieza también a través del juego con sus iguales. Por ejemplo, un niño rechazado en juegos colectivos puede ser el germen para creer que no es digno del amor de otros y de sí mismo.

Pero si el juguete sirve para alguna área del desarrollo más que para otra, ésta es sin lugar a dudas la creatividad y la diversión, sin más aspiraciones. Hay que considerar el juego como el vehículo por excelencia para sus impulsos. De hecho, desde edades muy tempranas vemos que los niños se divierten convirtiendo en juguetes un trozo de cartón, un palito de madera, una caja de zapatos, etc.

          

En esta página web podréis encontrar algunas ideas sobre distintos juguetes educativos para jugar y divertirse y aprender a la vez: http://www.educapeques.com/

[1] Con el propósito de facilitar y agilizar la lectura, a fin de no entorpecer el discurso, se empleará en todos los casos el masculino singular y el plural como género neutro y designación de ambos géneros.

Imágenes cedidas por Mª Jesús Díaz Aguilar

Fecha de publicación: 1-12-2013
Autor/es:

Música Podcast: Nostalgia (Disco: Manila). Artista: Luc Bartoli (Fuente: www.jamendo.com). Voz: Rafael López García
Esta narración de audio fue creada a partir de una versión específica de este artículo y no refleja las posibles ediciones subsecuentes.