Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

Dolor abdominal en la infancia, información para padres

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Fecha de publicación: 10-11-2011

Dolor abdominal en la infancia: ¿Es algo grave o solo una llamada de atención?

Todos los padres saben que cuando un niño no quiere ir al colegio o no le gusta la comida, a veces se queja de que le duele la barriga. Pero, a veces, el dolor abdominal puede reflejar una enfermedad importante y necesitar actuación médica urgente.

¿Cómo saber la diferencia? ¿Qué hacer en caso de duda? ¿Hay medidas que puedan aliviarlo?

¿Qué es dolor abdominal?, ¿de qué estamos hablando?

Se trata del malestar, molestia o dolor en la zona comprendida entre las últimas costillas y el pubis. Su causa puede estar en el abdomen o fuera de él. Al ser una “sensación” no se puede medir ni la cantidad ni la calidad del dolor, hay que guiarse por lo que el niño cuenta (cuando sabe hacerlo), por sus quejas y por otros síntomas y factores acompañantes.

¿Qué datos debemos tener en cuenta ante un niño con dolor abdominal?

  • Edad.

  • Tiempo de evolución: unas horas, unos días o unas semanas.

  • Temperatura: normal, con fiebre elevada o con febrícula.

  • Vómitos: presencia o ausencia, duración, contenido.

  • Deposiciones: duras como bolitas, blandas o líquidas.

  • Estado general.

  • Golpes o caídas recientes.

  • Características del dolor: intensidad y duración; ¿es constante o intermitente?

Valorando estos datos hay que destacar por su frecuencia y/o gravedad:

  1. Dolor abdominal agudo. De corta evolución y de intensidad suficiente como para impedir la vida normal del niño. Las causas más relevantes son:

- Por su alta frecuencia: la gastroenteritis.

- Por su gravedad:

En el niño mayor, la apendicitis.

En el lactante, la invaginación intestinal.

Otra causa importante son los traumatismos.

  1. Dolor abdominal recurrente. Se define como la existencia de tres o más episodios de crisis de dolor abdominal, que alteran la vida del niño, en un periodo de tiempo de tres meses o más. Hay dos tipos:

  • Orgánico: Sobre todo por estreñimiento. También puede ser por problemas en las vías urinarias, parásitos intestinales, tumores abdominales, enfermedad inflamatoria, etc.

  • Funcional o psicógeno. Es la causa más frecuente. Se asocia con conflictos psicológicos en niños y adolescentes con rasgos específicos de personalidad (perfeccionistas, responsables…) o con un ambiente familiar o escolar estresante y difícil. Aunque no se encuentren causas orgánicas que justifiquen el dolor, es necesario tener en cuenta el sufrimiento que produce, buscar los motivos y tratarlos (psiquiatra infantil, relajación, ayuda social etc.).

¿Qué se debe hacer ante el dolor abdominal en el niño?

Hay que observar varias cosas:

  • El estado general. Si está muy postrado y tiene mal color o si por el contrario su aspecto es saludable. La existencia de fiebre y la presencia de vómitos.

  • El dolor. Localización y si éste es constante o intermitente. Si aumenta en intensidad a medida que pasa el tiempo. Si se alivia en alguna postura o con la defecación. Si interrumpe su actividad (tiene que dejar lo que estaba haciendo) y/o le despierta mientras duerme.

  • El aspecto de las heces (duras como bolitas, blandas o líquidas).

  • Cualquier otro síntoma o signo puede ser de interés, aunque no parezca tener relación con el dolor abdominal.

  • Se puede intentar aliviar con un masaje abdominal o con paños calientes. Conviene invitarlo a defecar pues muchas veces lo calma. Están contraindicados, en principio, todos los medicamentos antiespasmódicos y analgésicos.

Los hallazgos que pueden indicar que el dolor abdominal requiere evaluación y tratamiento inmediato son:

a) En el dolor agudo:

  • El niño tiene aspecto de estar enfermo: pálido, se mueve poco, el llanto es débil y se queja. Puede estar frío, sudoroso o con temblor.

  • Ha tenido un traumatismo en la zona abdominal recientemente.

  • Se acompaña de vómitos repetidos.

  • El dolor es muy localizado y persistente.

  • El dolor va a más. Le obliga a estar inmóvil o a andar con dificultad.

  • Hay sangre en las heces (este dato tiene menos valor cuando el niño tiene diarrea).

  • En el menor de 3 años son signos de invaginación intestinal: episodios de dolor abdominal (o llanto intenso) acompañados de sudoración o palidez, con intervalos de tranquilidad o adormecimiento de 15 ó 20 minutos. Pueden aparecer vómitos y heces gelatinosas sanguinolentas.

b) En el dolor abdominal recurrente. No suelen existir motivos de consulta urgente (salvo que el dolor sea diferente de lo habitual). Apoyan la existencia de enfermedad orgánica:

  • Dolor muy localizado.

  • Dolor que dura más de 24 horas.

  • Fiebre. Alteración o sangre en las heces. Pérdida de peso.

  • Dolor que despierta al niño por la noche.

En todo caso, siempre que el dolor afecte la calidad de vida del niño o de su familia, consulte a su pediatra.

Fecha de publicación: 10-11-2011
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