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Inflamación del pene

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Fecha de publicación: 14-10-2011

La inflamación de la parte final del pene (glande) se llama balanitis. A veces también llega al prepucio y entonces se habla de balanopostitis.

Entre el 3-4 % de los niños lo sufrirá en algún momento de su vida, sobre todo por debajo de los 4 años. Es muy raro que pase en niños circuncidados.

¿Cuáles son los síntomas de la balanitis?

Se manifiesta con dolor local, molestias al orinar, enrojecimiento e hinchazón de la zona final del pene. Con frecuencia hay también una secreción purulenta que sale por debajo del prepucio. La inflamación del prepucio puede hacer imposible su retracción sobre el glande.

¿Por qué se produce?

Se puede deber a traumatismo, irritación o infección.

La causa más frecuente es la sobreinfección de las secreciones acumuladas por debajo del prepucio. Si la piel del prepucio no se puede retraer del todo sobre el glande (por ejemplo, si hay fimosis) no se podrá limpiar bien la zona y se facilita su aparición.

Los niños con diabetes, alteraciones de la inmunidad o los que toman antibióticos tienen más facilidad para la infección por un tipo de hongo, llamado Candida albicans.

En los adolescentes que tienen relaciones sexuales y adultos, se debe con mayor frecuencia a una infección de transmisión sexual. La Candida sigue siendo la causa más frecuente.

Con menor frecuencia hay casos de origen traumático, por dermatitis o por irritantes locales como detergentes, jabones, baños de espuma o desinfectantes que pueden producir este tipo de inflamaciones.

¿Cómo se puede prevenir?

Puede prevenirse limpiando a menudo el glande. Hay que procurar eliminar mediante tracción suave del prepucio y lavado con agua, las secreciones que se pueden acumular entre el prepucio y el glande.

Es más frecuente en niños no circuncidados.

¿Cuándo se debe consultar al pediatra?

Siempre que se note enrojecimiento, hinchazón o secreción purulenta en la porción final del pene.

También se debe consultar si, a partir de los tres años de edad, sigue siendo difícil la retracción del prepucio sobre el glande.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se hace por el aspecto clínico.

En la mayor parte de los casos no hace falta una toma de muestra. Pero en adolescentes que tienen relaciones sexuales o en casos muy sintomáticos puede ser conveniente tomar un cultivo para, a la vista del resultado, tratar del modo más apropiado.

¿Cómo se trata?

En los casos más leves sólo hay que limpiar la zona con suero fisiológico.

En general, suele ser necesaria una limpieza en profundidad de la zona con eliminación de las secreciones purulentas. Tras ello se aplicará unos días una crema de corticoide que podrá ir asociado a antibiótico o antifúngico según la causa que se sospeche.

Es inevitable que los días posteriores el niño esté muy incómodo y con molestias. Se le puede dar ibuprofeno.

En casi todos los casos la balanitis se trata por vía tópica aunque con algunos gérmenes puede hacer falta un antibiótico por vía oral.

¿Puede tener alguna consecuencia a largo plazo?

Generalmente, el pronóstico es muy bueno con el tratamiento.

La mayor parte de los niños sólo lo padecen una vez en su vida, pero algunas veces pueden ser recurrentes. En estos casos se suele deber a una fimosis significativa, que puede ser recomendable tratar una vez resuelta la inflamación aguda.

El tratamiento de la fimosis no suele estar indicado antes de los 3 años. Antes de esa edad la dificultad para la retracción del prepucio puede considerarse como algo normal que casi siempre se resolverá espontáneamente. En caso de hacer falta el tratamiento, se inicia con una pomada de corticoide durante un mes para aumentar la elasticidad del prepucio. Es importante una vez alcanzado el efecto seguir con las retracciones, suaves, a diario para que no se vuelva a estrechar. Se puede repetir el ciclo. La mayor parte de las veces se resuelven con este tratamiento pero en algunos casos hay que recurrir a la cirugía como tratamiento de la fimosis.

Fecha de publicación: 14-10-2011
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