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Hablando de abuso sexual a niños, niñas y adolescentes

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Fecha de publicación: 13-09-2016

Lo que deben saber los padres y las madres sobre el abuso sexual infantil (I)

Hasta hace muy poco, el abuso sexual a niños y niñas era un tema del que casi no se hablaba. En cambio hoy está presente en todos los medios de comunicación. Y es algo que preocupa seriamente a padres y a profesionales. (Te invitamos a leer y escuchar la noticia publicada el pasado mes de Julio 2016 en distintos medios de comunicación, de la que se hace eco la web de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria: ¿Están nuestros menores protegidos cuando se trata de abuso sexual infantil en su entorno familiar?)

¿Qué se entiende por abuso sexual a niños y niñas?

Una de las definiciones de mayor consenso es la que proporciona el National Center of Child Abuse and Neglect (1978). Define el abuso sexual como contactos e interacciones entre un niño y un adulto cuando el adulto usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona.

  • Es decir, que puede haber abuso sin contacto físico. Es lo que ocurre, por ejemplo en el exhibicionismo.
  • También, cuando se muestra pornografía a los menores o se les pide que se desnuden ante la webcam o cuando se realiza el acto sexual deliberadamente en su presencia con el fin de lograr el placer sexual.
  • Con contacto físico están todos los demás casos que incluyen tocamientos, masturbación o penetración.

El National Center of Child Abuse and Neglect dice también que el abuso sexual puede ser también cometido por una persona menor de 18 años cuando ésta es significativamente mayor que el niño o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre el otro.

Por tanto, también se habla de abuso sexual entre menores cuando hay una relación de asimetría o de poder entre ambos. Por ejemplo: una diferencia de edad de al menos cinco años como ocurre entre el “matón” de la clase y un niño tímido e inseguro. O cuando son varios los niños que abusan en grupo de un compañero aunque todos tengan la misma edad ya que el nivel de “fuerzas” está descompensado. Este punto es importante porque permite diferenciar cuando los niños 'juegan a los médicos' de cuando se trata de abuso sexual entre menores.

No se debe olvidar que cuando un menor abusa de otro menor, ese comportamiento es un indicio de que el agresor ha podido ser víctima a su vez.

¿Son muchos los niños y niñas que sufren abusos sexuales?

En primer lugar, la sociedad debe tomar conciencia de que esto pasa con más frecuencia de lo que se piensa. Diversas investigaciones en países desarrollados nos dan datos escalofriantes. En España, el estudio de F. López (1994) informa que el 15% de varones y el 22% de mujeres han sido víctimas de abusos en la infancia. Esto es, uno de cada seis niños y una de cada cuatro-cinco niñas sufre abusos.

Por su parte, el Consejo de Europa dice que entre el 10 y el 20% de menores europeos han sido víctimas de abusos. Dicho Consejo lanzó una campaña de prevención de la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes que tituló “Uno de cada cinco”. Quería poner de relieve que uno de cada cinco niños europeos sufre esta situación.

Por tanto, el primer paso para detectar que un niño o niña está sufriendo abusos es saber que el abuso sexual existe y que es un fenómeno tan frecuente como los estudios reflejan.

¿Cómo saber si un niño está siendo víctima de abusos?

Se suele pensar que si un niño sufre abusos, sus padres u otras personas del entorno se darían cuenta enseguida. Nada más lejos de la realidad. El abuso sexual infantil es una forma de maltrato que se caracteriza por su invisibilidad. Sin embargo, pueden estar presentes una serie de indicios. Estos deberían poner a los adultos en alerta.

El niño puede presentar una serie de secuelas o efectos que deja el abuso y que se convierten en sus indicadores:

- Físicos: dificultad para caminar y sentarse; dolores, hemorragias, picores, hematomas genitales o anales; objetos en vagina o ano; infecciones genitales; enfermedades de transmisión sexual; semen en boca, ano, genitales, ropa; embarazo, etc.

- Psicológicos: problemas de sueño o de alimentación, escapes de orina o de heces, tristeza, lesiones autoinflingidas, ansiedad, etc.

- Sociales: comisión de delitos, consumo de tóxicos, ausencia de relación con otros niños o abusa de ellos, es reservado y desconfiado….

- Cognitivos: bajo rendimiento escolar, está distraído….

- Conductuales: el menor presenta conductas sexualizadas como masturbación compulsiva, tiene conocimientos sexuales que no son propios de su edad, se niega a ir a un lugar en concreto o no quiere estar con una determinada persona….

La mayor parte de estos indicadores son inespecíficos. Es decir, pueden ser indicadores de abuso pero también de otras muchas circunstancias. Su presencia no significa necesariamente que un niño esté sufriendo esta lacra. Los indicadores físicos son los más directos. Por ejemplo: sufrir una enfermedad de transmisión sexual. Aun así, no se deben desechar los demás. En un número importante de niños abusados no se encuentra ningún indicador físico. Pero no por ello dejan de ser víctimas o las secuelas van a ser menores.

A la invisibilidad del abuso, que ocurre a escondidas y fuera de la vista de los demás, se suma la inespecificidad de los indicadores. Esto dificulta su detección. Y también explica porqué los adultos del entorno del niño no se dan cuenta o pasan años hasta detectarlo.

Sin embargo, de todos los indicadores, se debe prestar especial atención a uno en particular. Se trata de un indicador de primer orden: el testimonio del niño. Esto es cuando el niño cuenta que le tocan, que le hacen, que le dicen… Porque según diversos estudios cuando un niño dice que ha sido víctima de abuso no miente casi nunca.

El problema es que los niños tardan en contarlo o no lo cuentan jamás.

¿Por qué los niños no cuentan que están abusando de ellos?

Esta es una pregunta que se hacen muchas veces padres y madres cuando descubren lo que le estaba pasando a su hijo. “Pero, ¿por qué no me lo dijo?

Y es que para un niño contar lo que le ocurre es verdaderamente complicado. En primer lugar, porque al principio no entienden lo que les está pasando (si se trata de niños pequeños). Después, porque aún no tienen un vocabulario apropiado para expresarse. Además, sienten vergüenza. Se creen los culpables de lo ocurrido y que, por ello, sus padres les van a reñir y castigar. Por último, porque el abusador pone en marcha una serie de estrategias para asegurarse de que el niño no diga nada, para garantizar su silencio. Le engaña y le hace creer que son caricias inocentes fruto de que le quiere mucho. O le dice que es un secreto. O le chantajea. O le amenaza si lo cuenta.

Por eso, cuando un niño dice que está siendo víctima de abusos sexuales debemos creerle sin ninguna duda. Esta confesión es, ante todo, un acto de valentía por su parte.

¿Quién puede ser el abusador? ¿Siempre es una persona ajena a la familia?

Según los datos actuales, es más frecuente que el abusador sea un hombre que una mujer, aunque también hay mujeres abusadoras de menores.

Suele ser alguien cercano al niño, de su entorno. Puede ser un miembro de la familia. En este caso se habla de incesto. O puede ser alguien cercano pero no emparentado con él. El abuso sexual cometido por desconocidos ocurre. Pero es menos probable.

Así como es más frecuente que el abusador sea varón, en el caso de la víctima es más frecuente en las niñas.

Cuando se conoce la biografía del abusador no es raro ver que, a su vez, fue víctima de violencia en su niñez.

¿Los niños abusados se convertirán en abusadores de mayores?

No necesariamente. Pero para que esto no pase se deben tomar una serie de medidas. Van encaminadas a favorecer que el niño pueda contar lo que le pasa, se le crea sin poner en duda lo que dice, se le apoye y se le proteja para que no sufra más abusos. Además debe ponerse en conocimiento del juzgado o de la policía. Se trata de un delito.

En otro artículo se hablará de lo que pueden hacer los padres y madres al respecto. 

Algunos enlaces útiles

Descárgate la presentación con los PUNTOS CLAVE: 

Fecha de publicación: 13-09-2016
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