Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

Nuestra Encuesta

En relación con las mochilas, la mejor solución sería:

Suscripción a nuestro boletín.

Convulsión febril

  • pdf
  • friend
  • print
  • Googleplus
  • Twitter
  • Facebook
Fecha de publicación: 27-09-2011

¿Qué es una convulsión febril?

Si un niño sufre una pérdida de conciencia, se queda rígido, con los ojos en blanco, los labios morados, parece que no respira y tiene sacudidas de los brazos y las piernas, lo más probable es que se trate de una convulsión. Algunas veces el niño está rígido o se queda como sin fuerza, como un muñeco de trapo.

No suele durar más allá de unos minutos -que se hacen eternos-. Después, el niño vuelve en sí y se recupera por completo poco a poco. Durante algunos minutos después puede estar algo confuso y adormilado.

Si la convulsión se produce en un niño previamente sano que tiene entre 6 meses y 5 años y coincide con fiebre de más de 38 ºC, hablamos de convulsión febril.

Son frecuentes. Entre 3 y 5 niños de cada 100 han tenido al menos una convulsión febril. No se sabe la causa. Es habitual que haya antecedentes en la familia. Están asociadas a la fiebre. Algunas infecciones, que por lo demás son leves, las causan con más frecuencia.

¿Qué se debe hacer ante un niño con una convulsión febril?

Lo fundamental es mantener la calma. Es difícil, sobre todo si es la primera convulsión febril y los padres no han tenido esa experiencia antes.

Las siguientes recomendaciones pueden ser útiles:

  • Evitar que el niño se golpee con algún objeto. Lo mejor es colocarle tumbado de lado en un sitio seguro

  • Comprobar que el niño puede respirar bien, sin atragantarse. Pero no es necesario introducir ningún objeto en la boca que le pueda hacer daño. ¡No se tragan la lengua!

  • Esperar a que pare, si es posible. Mirar el tiempo que dura la convulsión con un reloj. Seguro que es menos del que se piensa.

  • Si dura más de 10 minutos, es conveniente llamar al teléfono de emergencias 112 y buscar ayuda médica. O si ya había tenido otra convulsión antes y su pediatra se lo ha aconsejado, administrarle medicación por vía rectal.

  • Si es la primera vez que le pasa, es aconsejable acudir a un centro sanitario para confirmar que se trata de una convulsión febril y para que le ayuden a tranquilizarse. Conviene que un médico explore al niño en busca de la causa de la fiebre, que suele ser una infección leve de causa viral.

  • También se debe buscar atención médica si:

    • Se repite la convulsión en el mismo proceso.

    • El niño sigue mucho tiempo adormilado, decaído o muy irritable.

    • Se queja de dolor de cabeza intenso y vomita.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se hace a partir de lo que cuentan los padres. No hace falta ninguna prueba para confirmarlo. Lo que puede ser más importante es saber la causa de la fiebre, por lo que será conveniente que un médico atienda al niño.

En los pocos casos en los que las convulsiones se repiten con frecuencia, son muy prolongadas (más de 15 minutos) o no son de los tipos que hemos descrito, su pediatra o su médico pueden aconsejarle alguna prueba o remitirle a un neurólogo.

¿Cómo se trata?

Casi todas las convulsiones febriles ceden por sí solas en unos minutos. Pocos niños necesitan recibir alguna medicación. Una vez que el niño se haya recuperado, puede tomar algún antitérmico para bajar algo la fiebre

Los padres de niños con convulsiones febriles repetidas pueden sentirse más tranquilos si disponen de medicación (diazepam) para administrar por vía rectal cuando se produce la convulsión.

¿Se puede repetir?

La mayoría de los niños que han tenido una convulsión febril no tienen más. Aunque 1 de cada 3 puede tener, al menos, otra convulsión.

Es más probable que vuelva a ocurrir cuanto menor sea la edad de comienzo o si hay antecedentes en la familia. El riesgo disminuye una vez han pasado 6 meses del primer episodio.

¿Puede prevenirse?

No; aunque cuando el niño tenga fiebre se pueden dar medicamentos como paracetamol o ibuprofeno, con la pauta y a las dosis adecuadas a su peso y edad para bajarla y aliviarle.

¿Qué pasa con las vacunas?

Un niño que ha tenido una o varias convulsiones febriles o tiene antecedentes familiares debe recibir las vacunas del calendario. No se aconseja dar antitérmicos preventivos antes o después de la vacunación. Aunque pueden usarse si tiene fiebre o molestias tras la vacunación.

¿Es epilepsia?

Un niño no es epiléptico porque haya tenido una o varias convulsiones con la fiebre. La probabilidad de llegar a tenerla es muy pequeña. Sólo 1 de cada 100 niños con convulsiones febriles, sin ninguna otra enfermedad neurológica, padecerá epilepsia.

¿Puede perjudicar al niño?

Muchos padres dudan de si las crisis febriles pueden dañar al niño o afectar a su desarrollo. La respuesta es no.

Lo que sí puede perjudicar al niño es que los padres o las personas que atiendan al niño, con las prisas por acercarlo a un centro sanitario, conduzcan precipitadamente y, como consecuencia, sufran un accidente de tráfico.

Fecha de publicación: 27-09-2011
Autor/es: