Formulario de búsqueda

Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

Antihistamínicos

  • pdf
  • friend
  • print
  • Googleplus
  • Twitter
  • Facebook
  • WhatsApp
Fecha de publicación: 2-01-2014

¿Qué son?

Los medicamentos que se usan para tratar los síntomas producidos por la histamina, inhibiendo su acción.

La histamina es una sustancia producida por el organismo y almacenada, para ser liberada cuando es necesaria. Actúa en las reacciones alérgicas y estimula la secreción de ácido clorhídrico en el estómago.

¿Para qué sirven?

En las alergias se pueden dar síntomas, tales como:

  • Rinitis: congestión, goteo nasal, estornudos, picor e hinchazón de las vías nasales.
  • Picor y secreción de los ojos.
  • Urticaria y otras erupciones de la piel.

Se usan para mejorar dichos síntomas, de forma que ayudan a que el niño se sienta mejor por el día y duerma mejor por la noche.

También, se pueden usar para tratar la secreción del estómago, si ésta es excesiva.

¿Cómo se utilizan?

Algunos tienen un efecto de unas 4 a 6 horas, y otros de 12 a 24 horas.

Puesto que se usan para tratar los síntomas de las alergias, se deben de tomar en función de cómo se presenten éstos:

-    Todos los días, para ayudar a mantener los síntomas diarios bajo control. Se pueden empezar a tomar antes del comienzo de la temporada de alergias.

-    Sólo cuando tenga síntomas.

-    Antes de exponerse a cosas que suelen causar los síntomas, y no se puede evitar dicha exposición.

Para muchos alérgicos, los síntomas son peores entre las 4 y las 6 de la mañana. Tomar un antihistamínico a la hora de irse a la cama puede ayudar a sentirse mejor en la mañana.

Efectos secundarios

Casi todos los antihistamínicos son seguros para los niños a partir de los dos años. Por la somnolencia que puede causar, hay que asegurarse de que no afecta al aprendizaje del niño.

Aunque la mayoría tienen un riesgo asumible con la lactancia materna, se debe hacer una valoración individual. Es recomendable consultar a su médico la posibilidad de tomar el fármaco cuando está lactando. En todo caso, se puede consultar en la página de www.e-lactancia.org.

Se deben tomar especiales precauciones en caso de tener glaucoma, epilepsia, hipertiroidismo, cardiopatía o hipertensión arterial y diabetes.

Puede haber efectos secundarios tales como mareo, boca seca, somnolencia, nerviosismo, irritabilidad, visión borrosa, aumento o disminución de apetito.

A veces se usan los antihistamínicos aprovechando estos efectos secundarios:

  • Tratamiento de la tos inespecífica: las evidencias científicas dicen que no se deben usar para este fin.
  • Tratamiento del insomnio: Suelen ser poco eficaces. Además, se han estudiado poco en niños. No hay datos sobre su posible toxicidad, y pueden causar confusión, sedación, problemas de concentración.
  • Tratamiento del “mareo” en los viajes: se usan muchas veces. Las dosis necesarias para conseguir dicho efecto, son altas, dando lugar a mucha somnolencia.

Preparados comerciales

A. Antihistamínicos H1 de primera generación: son los antihistamínicos clásicos, con acción sedante, aunque a veces en niños, paradójicamente, pueden estimularles. También dan lugar a una disminución y espesamiento de las secreciones mucosas.

No se deben usar en crema o pomada en la piel por su capacidad sensibilizante. Pueden inducir después lesiones en la piel más o menos intensas al incidir la luz solar sobre las zonas en que se puso el antihistamínico.

Hay una amplia experiencia de uso y tiene un bajo coste. Según los efectos secundarios, se pueden usar con intención terapéutica con distintas indicaciones:

Dexclorfeniramina: se usa para tratar las reacciones alérgicas generalizadas, como la urticaria y la anafilaxia, al haber presentaciones de uso intravenoso. También se usa para calmar el picor intenso.

Hidroxicina: destaca su efecto sedante. Por ello, su uso es recomendable en urticarias o dermatitis que se acompañen de mucho picor.

Clemastina: se puede usar en dos dosis al día.

- Otros fármacos: Ketotifeno, Difenhidramina, Alimemazina, Azatadina, Ciprohepatadina, Dimetindeno, Mequitazina, Oxatomida, Prometacina

B. Antihistamínicos H1 de segunda generación: tienen menor efecto sedante y menor sequedad de boca y menor espesamiento de otras secreciones. Tiene un efecto prolongado, por lo que se pueden dar en una o dos dosis al día. Esto favorece su uso en el tratamiento de mantenimiento de enfermedades alérgicas crónicas, tales como la rinitis o en la urticaria crónica.

En niños se pueden usar:

Cetirizina: tiene una rápida y potente acción antihistamínica con pocos efectos secundarios. Se usa para aliviar los síntomas de rinitis y para tratar el picor y el enrojecimiento de la urticaria.

Levocetirizina: no se debe usar en niños menores de 2 años. En casos de rinitis alérgica persistente, hay ensayos de duración de tratamiento de hasta 1 año.

Loratadina: con un perfil similar a cetirizina, pero no ha sido tan estudiado en niños menores de 2 años.

- Desloratadina: no se debe usar en niños menores de 1 año de edad. En cuanto a la presentación en comprimidos, no se ha demostrado que sean eficaces ni seguros en niños menores de 12 años.

- Ebastina: tiene un efecto más lento, por lo que no se debe usar en cuadros agudos. No se sabe cuál es su seguridad por debajo de los 2 años de edad.

C. Antihistamínicos para uso tópico ocular y nasal: tienen una rápida acción local, aunque pueden absorberse y causar efectos generales.

- Azelastina: está en forma de colirio y spray nasal.

- Levocabastina: colirio y spray nasal.

- Emedastina: está solo en forma de colirio.

D. Antihistamínicos H2: con efecto sobre la secreción gástrica, disminuyéndola.

- Ranitidina

Fecha de publicación: 2-01-2014
Autor/es: