Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

Niños con excesiva somnolencia diurna

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Fecha de publicación: 17-10-2011

¿Qué es la excesiva somnolencia?

Somnolencia es la sensación de pesadez y torpeza de los sentidos por la falta de sueño. Se llama excesiva somnolencia diurna a la incapacidad de permanecer despierto a lo largo del día, alternándose la vigilia con episodios de sueño o adormecimiento.

Puede aparecer a cualquier edad, aunque se hace más aparente cuanto comienza la escolarización y el niño no es capaz de mantener la atención y realizar las tareas que sí hacen sus compañeros.

¿Es frecuente la excesiva somnolencia en los niños?

A menudo los niños están somnolientos, les cuesta levantarse de la cama por la mañana, presentan bajo rendimiento escolar y hasta se duermen en clase.

Cerca del 75% de los adolescentes reconocen que necesitan dormir más todos los días. En estudios realizados en el medio escolar, se detectó que un 10% de los alumnos presentaban somnolencia por el día. Casi el 20% se encontraban cansados durante el horario escolar.

¿Qué provoca la excesiva somnolencia en mi hijo?

Las causas que provocan la somnolencia en el niño se pueden agrupar en tres:

  1. Corta duración del sueño o sueño insuficiente. Los niños no duermen el tiempo que requieren, porque trasnochan o porque se levantan demasiado pronto.

  2. Calidad pobre del sueño. A pesar de dormir las horas necesarias, el sueño es fragmentado y no resulta adecuado.

  3. Los niños presentan más necesidades de sueño que los demás niños de su edad.

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

El primer grupo de causas es el más frecuente. En el sueño insuficiente en cantidad, el niño duerme pocas horas porque se acuesta tarde o porque se despierta muy temprano. En él se incluyen el insomnio de inicio o la ausencia de un hábito correcto de sueño, con múltiples despertares.

Suele mejorar cuando se instaura una adecuada “higiene del sueño”. Esta consiste en hacer partícipe al niño desde los primeros meses de vida de unas rutinas razonables en los horarios y actuaciones en la cena y al irse a la cama. Éstas, lejos de constituir una disciplina espartana, sirven para darle al niño una seguridad que se traduce en un sueño tranquilo y reparador.

En la adquisición de una adecuada higiene de sueño influyen factores psicoafectivos, educacionales, sociales y laborales de los padres.

En los adolescentes la somnolencia suele estar motivada, además de por lo anterior, por el llamado retraso de fase. A una base fisiológica de inicio del sueño a una hora más tardía, se añade una moda de la sociedad a mostrar a los chicos una visión de la noche como atractiva, y del sueño como aburrido o innecesario.

El uso de las tecnologías (móvil, Internet, televisión) a la hora de acostarse, unos horarios de salir y de acostarse excesivamente tardíos durante los fines de semana, así como el exceso en el consumo de bebidas con cafeína, llevan a un círculo vicioso de insomnio nocturno y somnolencia diurna de nefastas consecuencias en las relaciones familiares, sociales y el rendimiento académico de estos jóvenes.

¿Qué procesos pueden afectar a la calidad del sueño?

Este segundo grupo de causas, es menos frecuente que el anterior. Lo constituye el sueño fragmentado o de escasa calidad. Puede serlo por la existencia de parasomnias, por los llamados trastornos respiratorios del sueño, como el ronquido o el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS), así como por otras enfermedades. En este grupo, el número total de horas de sueño es normal, o incluso aumentado, pero el sueño no es de buena calidad, no es reparador.

Las parasomnias son trastornos puntuales que suceden exclusiva o preferentemente durante el sueño, perturbándolo. Se trata de las pesadillas, terrores nocturnos y sonambulismo entre otros, que si son muy frecuentes pueden llevar a un sueño insuficiente y por tanto a somnolencia diurna. El tratamiento de las parasomnias incluye la investigación de trastornos o desencadenantes psicológicos y la instauración de una adecuada higiene del sueño.

También pueden afectar a la calidad del sueño los llamados trastornos respiratorios, como el ronquido o el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS), así como enfermedades con síntomas nocturnos como el asma, la rinitis, el reflujo gastroesofágico, el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH), la epilepsia y otras (que en total constituyen un escaso 2% de casos de niños somnolientos).

¿Pueden tener los niños aumentadas sus necesidades de sueño?

De forma excepcional, los niños pueden estar somnolientos por un aumento en las necesidades del sueño, bien de forma temporal por enfermedades agudas o efectos secundarios de determinados fármacos o, a veces, de forma permanente por la existencia de una narcolepsia, enfermedad muy rara de base hereditaria.

¿Qué normas se deben de recomendar para una buena higiene del sueño?

En general, la calidad del sueño guarda relación con el establecimiento de unos horarios regulares desde una temprana edad. Evitar ver la televisión por la noche en la cama antes de dormirse. Tampoco es recomendable navegar por Internet a últimas horas del día. Evitar la práctica deportiva antes de acostarse. Evitar el consumo de cafeína (bebidas de cola, café, té, chocolate)

¿Cómo puedo saber si mi hijo presenta excesiva somnolencia?

Con frecuencia sólo se llega al diagnóstico cuando se hace evidente y provoca problemas en el rendimiento escolar o en la dinámica familiar y social de los niños/adolescentes.

Existen varias preguntas que los padres pueden hacerse para sospechar este cuadro:

  1. ¿Está el niño más cansado o somnoliento durante el día que sus amigos?

  2. ¿Es difícil despertarlo por la mañana?

  3. ¿Se duerme en clase? ¿es adecuado su rendimiento escolar?

  4. ¿Necesita dormir siesta a diario (en mayores de 5 años)?

¿Cómo se trata la excesiva somnolencia?

El tratamiento depende de la causa que lo provoque. En la mayoría de los casos se hará imprescindible retomar una adecuada higiene de sueño. Esta es, además, la mejor herramienta, accesible a todos los padres, para evitar un sueño pobre en calidad y/o cantidad que provoque una excesiva somnolencia en nuestros hijos

(Para más información leer el capitulo “La agenda del sueño”)

Enlaces interesantes

  • Aprendiendo a conocer y manejar los problemas de sueño en la infancia y adolescencia. Información para padres, educadores y adolescentes. En: Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria. Ministerio de Sanidad, Politica Social e Igualdad, 2011 (descargable en pdf)
Fecha de publicación: 17-10-2011
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