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Cómo construir la relación de “apego” padres–bebé: “Veamos qué nos dice nuestro bebé“

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Fecha de publicación: 14-11-2011

¿Qué es exactamente el “apego” entre los padres y el bebé?

El término “apego” hace referencia a la vinculación afectiva entre el niño y su cuidador primario. La finalidad de esta relación es que el niño se sienta seguro y protegido. No tiene relación con otros tipos de relación padres-niño cuyo fin puede ser la de cuidar, enseñar, divertir o inculcar disciplina.

Es una unión que perdura en el tiempo y da al bebé placer y seguridad cuando está con el cuidador.

El adulto, el cuidador primario, es para el niño una base segura desde la que explorar el mundo y, a la vez, un refugio al que volver de nuevo en busca de protección y confort.

¿Es lo mismo “vínculo” y “apego“?

No, aunque muchas veces ambos términos se usan indistintamente. La palabra “vínculo” hace referencia al contacto piel con piel entre el bebé y el cuidador primario en un período crítico muy precoz, pero no tiene mucho que ver con el apego.

Cuando uno piensa en un apego seguro se imagina a un bebé alimentándose al pecho de su madre, e incluso que tomar el pecho proporcionará un apego seguro, pero no es así.

La lactancia materna tiene ventajas muy claras, pero si una madre no puede dar el pecho a su hijo puede estar tranquila de que ello no influirá en la relación de apego con su bebé.

¿Por qué es tan importante el apego entre padres y bebés?

En situaciones de stress vital, tener un cuidador cariñoso, sensible a las necesidades y que proporciona un apego seguro y organizado conlleva un desarrollo infantil más positivo; mientras que un apego no seguro puede causar problemas conductuales y socioemocionales más tarde.

¿Cómo y cuándo se establece la relación de apego?

Lo que marca la relación de apego es la respuesta del adulto a las necesidades del niño durante el primer año de vida; particularmente cuando los sentimientos de seguridad de los niños son amenazados. Un ejemplo sería cuando está enfermo o herido física o emocionalmente y sobre todo cuando tiene miedo.

El niño aprende pronto a anticipar la respuesta de su cuidador: si será sensible y responderá a sus señales, si ignorará sus demandas o si sus respuestas son muy inconsistentes, unas veces respondiendo y otras no.

Lo importante es que los padres sepan responder a las necesidades del bebé

Efectivamente. El bebé no es capaz de regular sus emociones en los primeros meses y requiere del adulto para que las module. Si los padres responden, y lo hacen de forma contingente, adecuada a la demanda, se sientan las bases de la autorregulación emocional y del apego seguro.

¿Cómo se puede saber qué es lo que el bebé necesita exactamente?

Los padres y otros cuidadores se suelen quejar, no sin humor, de que el bebé no viene con un “manual del usuario“ bajo el brazo, pero no es así.

¿Y si el bebé nos puede decir exactamente lo que le pasa y lo que necesita de forma que los adultos podemos responder adecuadamente a sus necesidades en cada momento?

Hoy en día se puede tener en las consultas pediátricas herramientas que permiten estudiar el comportamiento del bebé y fomentar el apego de éste con sus padres desde la primera visita al centro de salud.

Una de las personas que más ha hecho en el campo del apego del bebé es un pediatra americano que se llama Brazelton. Éste revolucionó el campo del desarrollo infantil al descubrir que el recién nacido no es un ser pasivo y vulnerable, una especie de tabla en blanco donde se graba todo lo que pasa en el entorno. Al contrario, nace con una amplia gama de capacidades adquiridas a lo largo de los meses de gestación y con una personalidad o temperamento definidos. Por tanto, no es un ser pasivo y moldeable por el entorno, sino que toma parte activa de su propio desarrollo. Esto lo hace modificando a su vez las actitudes de sus padres, ayudándoles a leer sus señales para tomar las decisiones correctas, lo que repercute sobre su propio cuidado y desarrollo.

El equipo del Instituto Brazelton ha creado, entre otros instrumentos, la NBO (Newborn Behavioral Observation): una herramienta para valorar al recién nacido, en presencia de sus padres, que nos da a ambos, padres y pediatra: la oportunidad de VER lo que el bebé NOS DICE a través de su COMPORTAMIENTO.

Así se puede notar la INDIVIDUALIDAD de cada bebé: sus capacidades, sus puntos fuertes y sus vulnerabilidades. Esta comunicación a través del comportamiento es un lenguaje muy racional, el pediatra enseña a los padres a observar a su bebé y a leer las señales que éste manda, para que puedan RESPONDERLE de la mejor forma posible.

Lo más interesante es que de este modo los padres descubren no sólo que el bebé responde a las señales del entorno sino que es capaz también de controlar dicho entorno, como cuando llora para conseguir una respuesta de sus padres. Y así juntos, padres y pediatra, descubrimos que el bebé trae efectivamente un manual, todo un código de lenguaje, en forma de su comportamiento y actividad gestual. Todo lo que los adultos hemos de hacer es “escuchar” lo que nos dice ese bebé.

¿Todos los bebés necesitan lo mismo, las mismas respuestas…?

No. Cuando el bebé tiene un temperamento fácil, regular en sus rutinas, fácil de consolar, adaptable a nuevas experiencias, los papás se relajan, tienen la sensación de estar haciendo un buen trabajo y las cosas salen solas. Sin embargo, cuando se trata de un bebé difícil, irregular en las rutinas, difícil de adaptarse a nuevas experiencias, difícil de consolar…, los padres se sienten inseguros, agotados o en el peor de los casos fracasados. En este caso se preguntan: ¿qué estamos haciendo mal?” y, lo que es peor, están a merced de los consejos y comentarios bienintencionados de familiares, amigos y profesionales sanitarios.

Creencias, cultura, actitudes muy dispares impregnan la interacción padres-bebé. ¿Quién dice que no hay que coger a los bebés? en algunos sitios del mundo la crianza propugna en cambio todo lo contrario….

No hay respuesta universal a esta simple pregunta. Lo mejor que se puede hacer es preguntarnos como pediatras junto a estos padres: “veamos que nos dice vuestro bebé“, sólo observando y dejándonos guiar por él sabremos qué es lo que necesita.

¿Qué papel desempeña el padre en el apego con el bebé?

El bebé establece una relación de apego específica con cada uno de sus cuidadores. Se basa en la forma en que éstos responden a sus necesidades, sobre todo cuando siente disconfort o está asustado.

Cada uno de los padres tiene un estilo diferente y el bebé aprende a distinguirlos y a crear una relación con cada uno de ellos. El apoyo del padre da mayor seguridad a la madre y éste tiene también un papel complementario: la voz aguda de la mamá lleva al bebé al estado de alerta ideal para alimentarse, mientras que la voz más grave del papá es muy adecuada para que se calme.

¿Es necesario dejar llorar al bebé para que no se malcríe?

Dejar llorar a un bebé “para que se desarrollen los pulmones“, como aún se oye decir en nuestra cultura, para que no se “malcríe” o para que “aprenda a consolarse por sí mismo“, puede no ser bueno durante los primeros seis meses de vida.

El hecho de calmar de forma precoz y adecuada el llanto del bebé en los primeros seis meses se asocia al final del primer año de vida con los siguientes resultados: el bebé llora menos, aprende a autoconsolarse, responde antes al consuelo de los padres, se crea entre los padres y el bebé una relación de apego segura y organizada con todos sus beneficios.

Durante el segundo semestre de vida, cuando el llanto del bebé no se relaciona tanto con el apego, puede ser aceptable el uso del método Ferber (o métodos similares para el sueño como el método ”Estivill”) siempre que se hayan descartado otras causas de llanto.

¿Qué puede hacer el pediatra para fomentar el apego padres-bebé?

El pediatra puede ayudar a los padres desde la primera visita médica observando al bebé con ellos y enseñándoles a identificar las señales que emite de forma que puedan responderle de la forma más adecuada posible. Les puede hacer ver que su bebé es único, con un temperamento muy definido. Les puede reforzar como padres mostrándoles que ellos son las personas más adecuadas para entenderle y responderle.

Estas son algunas de las opiniones de los padres sobre este tema:

Esta primera visita al pediatra ha sido una experiencia muy positiva; he sentido que mi hijo es realmente alguien importante para el pediatra; me he sentido muy segura y protegida sabiendo que el pediatra está interesado por más cosas que el peso y la talla“

Ha reforzado mi confianza como madre“

Te hace confiar más en tu pediatra y personalmente pienso que, sin ser menos importante su ayuda como médico, es todavía más importante su capacidad para generar autoconfianza en los padres“.

En mi caso me ha servido para poner nombre a algunas de las reacciones que había observado en mi bebé y cuyas causas sabía por intuición“

Pienso que tener una idea más clara del temperamento del bebé puede ser muy útil“.

Tan pequeños y ya tan capaces de hacer tantas cosas: como mira…más que nada como se vuelve a mí cuando le hablo incluso aunque esté llorando“.

La visita es tan relajada y los padres nos sentimos tan partícipes …”.

Pienso que nos va a ayudar mucho a comunicarnos con el bebé a medida que vaya creciendo“.

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Fecha de publicación: 14-11-2011
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