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Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

Tengo dudas y no sé si acudir a mi médico: ¿cómo hablar con él/ella?

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Fecha de publicación: 11-04-2013

En la adolescencia es normal que sientas inseguridades y miles de dudas. También en ocasiones sientes todo lo contrario: crees tener la seguridad absoluta de cómo actuar y los conocimientos suficientes en muchos temas.

Cuando estás inmerso/a en dudas debes saber que quien más te puede guiar es un adulto de tu confianza. En primer lugar y por delante de todos están tus padres. Es normal que no te atrevas a veces a hablar directamente con ellos, bien por vergüenza, por miedo a que no te entiendan o a que su reacción no sea la que te gustaría. En estos casos, puede haber otros adultos responsables cerca de ti que te pueden orientar bien y en quienes puedes confiar. Uno de ellos es tu pediatra o médico de familia.

Si decido hablar con mi pediatra yo solo/a, ¿cómo puedo hacerlo?

En la infancia te llevaban al pediatra, pedían la cita por ti e incluso hablaban por ti.

Ahora tú también puedes hacer estas cosas solo/a, aunque es mejor (no imprescindible) que tus padres o tutores sepan lo que vas hacer.

La cita puedes solicitarla tú directamente o pedirles a tus padres que la pidan por ti. Puedes hacerlo por teléfono, en persona o internet si en tu Centro de Salud está habilitada esta vía. Es posible que te pidan la tarjeta sanitaria, pero este requisito no es imprescindible salvo para la cita telemática.

¿Qué pasa si me dan cita en horario de clase?

Puedes intentar hablar con tu pediatra por teléfono o vía e-mail si tu pediatra tiene habilitada esta vía. Sin embargo, mientras seas menor, serán tus padres los que tengan que justificar tu falta de asistencia a clase.

En cualquier caso, aunque vengas solo/a a la consulta, es mejor que tus padres sepan el día y la hora de tu cita.

Lo que yo le diga a mi pediatra/médico, ¿lo van a saber mis padres?

Si tú no quieres, no lo sabrán.

Los médicos tenemos la obligación hacia nuestros pacientes de guardar el secreto profesional y nuestro paciente eres tú. Habrá ocasiones en que tu pediatra te aconsejará que hables también con tus padres o se ofrecerá a hacerlo él/ella por ti o contigo. Sin embargo, si tú no quieres, no puede informarles. Solo lo hará en los casos en los que no saber lo que pasa o no hacer algunas cosas ponga en serio riesgo tu salud o la de otras personas.

¿Cómo voy a decirle algunas cosas a alguien que me conoce desde que nací? ¿Qué pensará de mi? ¿Cambiará su forma de tratarme?

A veces, cuesta menos hablar con alguien con quien no convives, pero que a la vez te conoce y se preocupa por ti. Tu pediatra conoce a tu familia y puede darte consejos útiles para la preocupación o enfermedad que tengas en un momento concreto y en las circunstancias en las que estás.

Es normal que sientas vergüenza al contarle algunas cosas. Esto te ocurre a ti igual que a los adultos. Muchas veces la vergüenza se quita al hablar y al final te sientes aliviado/a. Es posible que tu pediatra cambie su forma de tratarte, al ir madurando, pero generalmente será para bien. Además lo más probable es que lo que piense de ti sea valioso.

Ante todo debes pensar que los médicos debemos aplicar el principio de “primum non nocere” (lo primero, no hacer daño). Por eso, nunca conscientemente tu pediatra va a actuar en tu contra. Eso supone no juzgarte sino asesorarte.

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Fecha de publicación: 11-04-2013
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