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Síndrome boca mano pie

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Fecha de publicación: 29-06-2014

¿Qué es?

Se trata de una enfermedad producida por virus, contagiosa que suele afectar a niños de entre 2 y 10 años. Se caracteriza por la presencia de un exantema con pequeñas ampollas y llagas que aparecen en primer lugar en la boca y posteriormente en el cuerpo. Afectan sobre todo a las manos y a los pies (de ahí su nombre).

Este cuadro puede darse también en adolescentes y de forma ocasional en adultos, aunque hayan desarrollado inmunidad al haber estado en contacto con el virus antes.

¿Qué germen lo produce?

Lo causa un virus llamado Coxsackie, aunque se han descrito casos debidos a otro virus.

Aparece con más frecuencia al final del verano y comienzo del otoño.

El contagio se realiza por contacto directo, de persona a persona, a través de las secreciones de la nariz y la garganta, la saliva, el líquido de las ampollas o las heces de las personas que tienen la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas?

La enfermedad se manifiesta entre los 3 y 7 días tras el contacto con la persona enferma. Provoca fiebre, que es variable (entre 37.5ºC y 39ºC), disminución del apetito debido a las molestias de la boca y malestar general.

Al inicio las lesiones son ampollas pequeñas (2-6 mm), de forma oval, en número de 2 a 10. Pueden aparecer en cualquier zona de la boca. Suelen ulcerarse y causan dolor con la toma de alimentos.

A los 2 o 3 días de las lesiones orales, aparecen lesiones en la piel de los dedos de manos y pies. Éstas tienen también un tamaño pequeño (2 a 8 mm de diámetro) y al igual que las de la boca al final se ulceran. Desaparecen a los 5-10 días sin dejar cicatrices. 

          

¿Qué complicaciones puede tener?

Las complicaciones no son frecuentes. La mayoría de personas afectadas se recupera en 7-10 días sin necesidad de tratamiento específico.

A causa de las lesiones de la boca, debido al dolor que causan al comer, muchos de los niños afectados pueden tener pérdida de apetito y con ello, pérdida de peso.

A destacar, aunque son complicaciones raras, la deshidratación y las convulsiones febriles.

¿Cómo se llega al diagnóstico?

El diagnostico se lleva a cabo por los síntomas y las lesiones descritas, sin que deban realizarse más estudios.

¿Qué tratamiento tiene?

No hay un tratamiento específico ya que la enfermedad se resuelve por si sola. Solo se debe tratar la fiebre y el dolor, con antitérmicos (paracetamol, ibuprofeno). No se recomienda usar aspirina pues se relaciona con el síndrome de Reye, un problema hepático poco común pero potencialmente mortal.

Es muy importante que beban muchos líquidos para prevenir la deshidratación. En caso de comer alimentos sólidos, estos deben ser blandos (papillas, cremas, purés o gelatinas). Hay que evitar los alimentos salados, picantes, muy condimentados o ácidos. Las bebidas frías (por ejemplo lácteos) y los helados pueden aliviar el dolor. Por el contrario, los zumos y bebidas con gas, por su acidez, suelen causar ardor en las llagas.

Se deberá consultar al pediatra cuando:

  • el niño no quiere comer ni beber debido al dolor de las llagas de la boca,
  • si el cuadro dura más de 10 días,
  • si presenta orina oscura o en menor cantidad,
  • si está muy irritable, decaído o tiene dolor en el cuello.

¿Si me encuentro embarazada afectará al bebé?

En caso de conocer alguna persona afectada lo fundamental es evitar exponerse. La probabilidad de que el feto resulte afectado es muy pequeña, ya que la mayoría de mujeres es probable que se hayan inmunizado contra el virus en los primeros años de vida.

En el caso de infección del feto durante la gestación, puede provocar abortos espontáneos durante el primer trimestre y retraso del crecimiento del feto.

¿Puede ir el niño al colegio o guardería?

No hay acuerdo sobre la necesidad de aislamiento. Hay niños que apenas tienen síntomas. Y el período de contagio se da más al inicio de la enfermedad. Por ello, como norma general, el niño podrá acudir al colegio siempre que no tenga fiebre y las lesiones de la boca no le impidan comer.

¿Se puede evitar?

Es más contagiosa al principio de la infección.

Para reducir el riesgo de contagio se recomienda seguir los siguientes consejos:

- Lavados frecuentes de manos, sobre todo en cada cambio de pañal y antes de preparar o comer los alimentos. Esto debe llevarse a cabo de forma especial en el entorno escolar.

- Desinfectar los objetos y juguetes, que hayan estado en contacto con el niño infectado.

- Evitar entrar en contacto con otros niños enfermos (como besar, abrazar) ni compartir alimentos o bebidas.

Fecha de publicación: 29-06-2014
Última fecha de actualización: 01-10-2018
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