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Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

El niño ha bebido de un bote de la cocina, ¿qué hago?

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Fecha de publicación: 18-09-2014

¿Tienes niños pequeños? ¿Son trastos? ¿Tienes productos de limpieza, de aseo, fármacos… a su alcance? Si alguna de las respuestas es afirmativa, te interesa este artículo.

Diversos estudios demuestran que los accidentes por intoxicaciones ocurren sobre todo en los menores de 3 años. Casi siempre en el hogar y, lo que es más, en la cocina. A diferencia del resto de accidentes, da lo mismo que tu hijo sea niño o niña. Se ha comprobado que suceden indistintamente. Se explican por la actividad de ellos y la curiosidad de ellas. El tipo más frecuente se debe a la ingesta de productos.

No es lo mismo que sea una pintura, que un fármaco, que un jabón, o que, por supuesto, sea una lejía. Por eso, no hay “fórmulas mágicas” para actuar frente a estos incidentes. Lo fundamental es comprobar, antes de hacer nada, de qué producto se trata y cuánta cantidad ha podido tomar, aproximadamente. Con estos datos, es de mucha ayuda tener a mano el teléfono del Servicio de Información Toxicológica: 91 562 04 20.

Hay productos que no son tóxicos. Pero también hay tóxicos que al principio no parecen peligrosos porque no dan síntomas inicialmente. Otros que con muy poca cantidad pueden ser mortales. Por ello, siempre se debe consultar.

¿Si lo ingerido es un producto no tóxico?

En la mayor parte de casos, afortunadamente, el producto ingerido no es tóxico. Por ejemplo, muchas pinturas infantiles, tizas, cosméticos, jabones o pastas de dientes. Hay que asegurarse de que la marca en concreto no lleva sustancias nocivas y "tomar nota". ¿De qué? Pues de que el chaval en concreto es de los que llamamos “trasto” o curioso y no es de extrañar que vuelva a “probar” algún producto que encuentre a su paso. Es fundamental revisar la casa para que no pueda coger otro envase de una sustancia que la próxima vez sí produzca una intoxicación.

¿Y si es un fármaco?

Retira al niño el envase y los restos de medicamento que tenga en las manos. Abre su boca y con cuidado quita lo que le quede. Se hace con una maniobra de barrido con el dedo meñique. Después, hay que buscar en el suelo. Hay que hacer un cálculo de la cantidad que ha tomado, según los comprimidos que quedan en el envase o en el frasco. Con esos datos, lo mejor es llamar al teléfono de Toxicología. En él, os pueden orientar sobre si la dosis ingerida es o no peligrosa.

A veces es útil provocar el vómito. Siempre y cuando el niño esté completamente consciente, a fin de eliminar los restos de medicamento que aún estén en el estómago. Es muy importante vigilar en todo momento al niño. En algunos casos el niño al principio no tiene síntomas y con el paso de las horas se produce un empeoramiento. De ser así, hay que consultar de inmediato (a veces hay que realizar un lavado gástrico).

Recuerda las recomendaciones:

  • No se debe llamar “caramelos” a los medicamentos.
  • Hay que ponerlos en sitios a los que no puedan llegar los niños.
  • Hay que evitar dar medicamentos a los niños sin consultar con el Pediatra.
  • Si el niño cambia de cuidador, hay que anotar la hora de las últimas dosis.
  • Es mejor no tener exceso de fármacos en el hogar. Al finalizar un tratamiento conviene llevar el resto a la Farmacia para retirarlo.
  • No se debe tomar ningún medicamento delante de los niños.
  • Hay que tener las mismas precauciones con los preparados que no aparentan ser fármacos (vitaminas, reconstituyentes, compuestos de homeopatía…).

¿Y si es un cáustico?

En el hogar suele haber cáusticos pues están en muchos productos de limpieza. Se trata de los ácidos y los álcalis. El peligro reside en su poder de destrucción de los tejidos. Pueden causar úlceras y graves lesiones en el tubo digestivo, sobre todo en el esófago. De ahí la importancia de no provocar el vómito. Si lo hacemos, se produce de nuevo el contacto de las mucosas con el producto erosivo y las lesiones se pueden agravar.

Tampoco se deben dar diluyentes (leche, agua), ni neutralizantes. El niño puede vomitar de nuevo y a veces se pueden producir reacciones que causan más daño. Lo mejor es ir directamente a un Servicio de Urgencias.

Para evitar este tipo de accidentes:

  • Nunca guardes los productos en otros envases. Mantenlos en el original.
  • Y ponlos en un lugar al que los niños sean incapaces de llegar.

¿Si es un producto de limpieza no cáustico?

Depende mucho de la composición, pero en general no son peligrosos. Si en el teléfono de Toxicología os confirman la inocuidad, podemos estar tranquilos. Se puede dar agua o leche para que se diluya. Y además unas cucharadas de aceite de oliva para evitar que se produzca espuma.

Y como en el resto de casos, hay que revisar la casa para adecuarla a las recomendaciones en cuanto a seguridad de los productos tóxicos.

En resumen…

  1. Ten a mano el teléfono de Información Toxicológica: 91 562 04 20. Viene en la mayoría de envases de productos.

  2. Vigila al niño. Sobre todo el nivel de conciencia, el color y la respiración.

  3. Si se trata de un producto no tóxico, explícale al niño lo que ha sucedido. Y revisa el hogar para que no vuelva a pasar.

  4. Si se trata de un fármaco, retira los restos que tenga el niño en manos y boca. Trata de calcular la cantidad ingerida. Si el niño está consciente, a veces en útil provocar el vómito.

  5. Si es un cáustico, evita por todos los medios que el niño vomite. Mantenlo en ayunas. Y acude rápidamente a un Centro Sanitario. Toma las precauciones necesarias para que no vuelva a suceder.

  6. Si es un producto de limpieza no cáustico, debes asegurarte llamando al teléfono de Toxicología. Puede ser útil dar un vaso de leche y unas cucharadas de aceite. Tómalo como un aviso. Ponte en la piel del niño y haz los cambios que debas hacer en tu casa para que no pueda coger ningún tóxico.

Fecha de publicación: 18-09-2014
Última fecha de actualización: 15-03-19
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