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¿Qué es la dislexia?

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Fecha de publicación: 21-11-2011

Es la dificultad para aprender a leer de forma fluida a pesar de ser niñas y niños inteligentes, con motivación y escolarización normales. La lectura les cuesta mucho, es lenta y tienen frecuentes errores como:

  • omisiones de letras o silabas (olvidar leer una letra o sílaba)

  • sustituciones (leer una letra por otra)

  • inversiones (cambiar el orden de las letras o silabas)

  • adicciones (añadir letras o silabas)

  • unión y fragmentación de palabras (unir y separar palabras de forma inadecuada)

  • rectificaciones, vacilaciones y saltos de línea durante la lectura.

De esta forma, también la comprensión de lo que leen es mala. Es el trastorno específico del aprendizaje más frecuente en los escolares. Muchas veces es causa de fracaso escolar y repercute en el desarrollo emocional del niño y de toda la familia.

¿Cuál es su causa?

La causa exacta no se sabe en la actualidad. Sí se puede decir que no se trata de una falta de esfuerzo o motivación. Según las investigaciones más recientes parece ser un proceso de índole neurobiológico con una base genética.

Es muy frecuente que haya otros casos en la familia de dificultades con la lectura.

¿Se asocia a otros trastornos?

La dislexia se basa en un déficit fonológico. Es decir, una dificultad para asociar correctamente cada letra escrita con su correspondiente sonido. Muchas veces se asocia a otros problemas como son:

  • trastorno de déficit de atención e hiperactividad

  • disgrafía (escritura defectuosa sin que presente un importante trastorno neurológico o intelectual)

  • disortografía (errores de la escritura que afectan a la palabra y no a su trazado o grafía)

  • discalculia (dificultad innata para el procesamiento de los números, el cálculo aritmético y la resolución de problemas)

  • trastorno del desarrollo de la coordinación (torpeza, mala coordinación y facilidad para caerse).

¿Qué puedo hacer para ayudarle?

Es una dificultad importante que perdura a lo largo de la vida. Así pues, se debe empezar pronto con un tratamiento encaminado a que estas niñas y niños adquieran los conocimientos fundamentales para conseguir el éxito académico.

El primer paso para ayudar a nuestra hija o hijo, será que todas las personas involucradas en el aprendizaje sepan el diagnóstico: padres, profesores y la propia niña o niño.

A lo largo de los primeros ciclos de educación, gracias a la gran plasticidad cerebral en esta etapa, se hará un entrenamiento intensivo para la adquisición de la conciencia fonológica (correspondencia grafema-fonema).

Para mejorar en la lectura, como en cualquier otra habilidad que queramos acrecentar, la base es practicar. Hay que tener en cuenta el gran esfuerzo que es para ellos el leer. Hay que hacer fácil esta tarea sin forzar. Les hace falta leer las palabras más veces que una niña o niño sin dislexia, para poder reconocerlas.

En los últimos ciclos de primaria y secundaria, la plasticidad cerebral va siendo menor. Por ello, el tratamiento se basa en buscar estrategias para compensar las dificultades a través de adaptaciones escolares: metodológicas, de evaluación y curriculares (darles más tiempo, uso de programas informáticos, no contar faltas de ortografía…)

El tratamiento debe ser intensivo, durante mucho tiempo y empezando lo más pronto que se pueda. Siempre a través de tareas que se basen en la lectura. Hay que huir de otros tratamientos cuya eficacia no ha sido probada científicamente como son las gafas coloreadas, el entrenamiento visual, terapias para la “lateralidad cruzada”, suplementos alimenticios,…

¿Qué consecuencias tiene una atención inadecuada?

La incomprensión de los que le rodean (padres, profesores y compañeros). La sensación de fracaso a pesar del esfuerzo que hacen. La falta de reconocimiento de este esfuerzo. Todo esto lleva a menudo a estos niños a sufrir ansiedad, depresión, síntomas psicosomáticos y trastornos de conducta.

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Fecha de publicación: 21-11-2011
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