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Hepatitis

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Fecha de publicación: 17-07-2013

¿Qué es una hepatitis?

Es una inflamación del hígado. Este órgano está en la barriga, justo debajo del pulmón derecho y protegido por las costillas. Es el laboratorio central del cuerpo, la depuradora y el fabricante de sustancias, como los factores de la coagulación. También interviene en la digestión y asimilación de los alimentos (fabrica la bilis). Todo lo que se absorbe en el intestino pasa por el hígado, para ser allí tratado.

La hepatitis hace que el hígado no pueda realizar bien sus muchas tareas. Esto puede dar lugar a síntomas, aunque no son raras las hepatitis silentes (sin síntomas) que sólo se ven de forma casual por un análisis de sangre.

Según la duración se clasifican en agudas, si duran menos de 6 meses y crónicas, si persisten más.

Las causas más frecuentes de las hepatitis en los niños son las infecciosas, sobre todo los virus. Muchas veces estos, pueden alterar de forma transitoria los análisis y dar otros síntomas, como respiratorios o gastrointestinales. Sin embargo, los virus más clásicos de hepatitis son los A, B y C.

Hepatitis A

En España, ésta era antes la hepatitis más frecuente en niños y adolescentes.

Se suele transmitir por la ingestión del virus que está en las heces de otra persona. Otra forma de contagiarse, típica de los viajeros, es por tomar alimentos o agua contaminados.

Muchas veces se puede pasar sin dar ninguna señal, sobre todo en los más pequeños. Los síntomas clásicos son ictericia (color amarillo de la piel), cacas pálidas y orinas oscuras. Así como dolor de vientre en la zona del hígado y fiebre.

Salvo casos raros, cura completamente después de varias semanas y no deja secuelas.

Hoy en día ha disminuido mucho la hepatitis A en España, por la mejoría de las condiciones socio-sanitarias e higiénicas de nuestro país.

Hepatitis B

Es muy diferente de la hepatitis A.

Se puede trasmitir de tres formas:

  • Por vía sexual (enfermedad venérea), la más frecuente.
  • De madre a hijo en el embarazo o el parto.
  • Por contacto sangre-sangre.

Los síntomas que produce son menos aparatosos que la hepatitis A. Suele pasar más desapercibida, pero tiende a permanecer dentro del organismo. Da lugar a alteraciones del hígado persistentes (hepatitis crónica) que pueden derivar en cáncer de hígado.

Además, las personas portadoras del virus son una fuente de contagio para los demás.

Hepatitis C

Se transmite por:

  • Contacto sangre-sangre (transfusiones sanguíneas o por compartir jeringuillas entre adictos a drogas administradas por vía intravenosa).
  • Vía sexual.
  • Transmisión de la madre al feto.

Aunque en la mayor parte de los casos de niños y adolescentes no se sabe cuál ha sido la forma de contagio.

Este tipo de hepatitis vírica se suele hacer crónica. Y hacer reactivaciones sucesivas.

Otras hepatitis

Son raras en los niños:

  • La hepatitis D (o delta), de transmisión sanguínea y que sólo afecta a los que ya sufren una hepatitis por virus B, agravando su evolución.
  • La hepatitis E, que se contagia como la provocada por el virus A (vía fecal-oral) y que no suele hacerse crónica.
  • Hepatitis medicamentosas, producidas por algunos fármacos.
  • Hepatitis tóxicas, por sustancias como el alcohol.

¿Cómo se detecta?

Los síntomas clásicos son: fiebre, ictericia -color amarillo de la piel y conjuntivas- (con orina oscura y heces pálidas), náuseas, dolor abdominal, malestar e inapetencia. A veces también dolores en las articulaciones y erupción en la piel. Pero estas manifestaciones no siempre están presentes. No es raro que la hepatitis dé pocos síntomas o ninguno, especialmente en los niños pequeños.

El médico podrá detectar, palpando el abdomen del niño, el posible aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia) y a veces también del bazo (esplenomegalia).

La confirmación de si se tiene o no una hepatitis se realiza por medio del análisis de las transaminasas. Cuando aumentan en la sangre por encima de ciertos niveles, indican inflamación del hígado, es decir, hepatitis.

Para investigar la causa hay que hacer otras pruebas (serologías de anticuerpos en sangre u otras).

¿Cómo se trata?

Las hepatitis víricas (A, B, C, etc.) no tienen un tratamiento específico. Los afectados se curan "cuando les toca curar".

No es preciso, como antes se recomendaba, estar de reposo en cama. Será el propio paciente quien fije, en función de lo afectado que esté, su grado de actividad.

Ni tampoco hay que llevar ningún tipo de dieta estricta. Es frecuente la inapetencia, sobre todo al principio de la enfermedad.

Deben evitarse sustancias como ciertos medicamentos (paracetamol) y el alcohol, en los adolescentes y adultos.

¿Cómo prevenirla?

- La mejor forma de prevenir la hepatitis A es un buen control sanitario (fuentes del agua para consumo y preparación de los alimentos) y la higiene (especialmente el lavado de manos después de cambiar a los niños en guarderías y escuelas infantiles). Hay una vacuna eficaz comercializada en nuestro país. Pero por el momento solo se recomienda en casos especiales, como contactos domiciliarios, enfermos crónicos del hígado, viajeros a zonas donde es frecuente la infección, etc. Si bien, en Cataluña se administra a todos los adolescentes, junto con la vacuna contra la hepatitis B. También se vacunan todos los niños en Ceuta y Melilla.

- La vacunación contra la hepatitis B se pone desde hace varios años en España a los lactantes y adolescentes. Esto ha disminuido la aparición de nuevos casos. Otra forma de control es la realización de análisis en la embarazada, para detectar a las madres portadoras del virus B. En este caso, al recién nacido nada más nacer se le pondrá la gammaglobulina específica y la vacuna,

- En el caso de la hepatitis C no existe por el momento una vacuna eficaz. Las medidas preventivas son evitar el contagio, por medio del control de las transfusiones (como también en los casos de la hepatitis B y el sida), recomendar no compartir nunca jeringas y practicar "sexo seguro".

¿Cuándo puede ir su hijo a la guardería o al colegio?

Los niños con hepatitis A y con más razón los que usan pañales, no deben ir a la guardería o la escuela hasta una semana después del comienzo de la enfermedad. También se debe informar pronto, para que se puedan aplicar medidas preventivas a los otros niños que van al centro y a los cuidadores.

En el caso de las hepatitis B y C no se debe limitar el ir a colegios y guarderías, salvo casos excepcionales (conducta muy agresiva por peligro de mordeduras, heridas que sangren, etc.).

Las hepatitis no infecciosas (tóxicas, medicamentosas, etc.) no son contagiosas. No se necesitan medidas de control para evitar la transmisión. 

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Fecha de publicación: 17-07-2013
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