Padres y pediatras
al cuidado de la infancia y la adolescencia

¿Qué es lo que se le va a hacer a nuestro bebé en su primer mes de vida?

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Fecha de publicación: 20-10-2015

Después del parto, lo primero que necesita un niño sano es ponerse en contacto piel con piel sobre el pecho de su madre. Con la adecuada supervisión hay que permitirle estar allí un tiempo. Con toda probabilidad esto hará que inicie precozmente la lactancia materna. Estos dos hechos son de vital importancia para que se empiece a desarrollar un vínculo entre la madre y su hijo.

Las primeras horas

Tras el parto, ellos deben tener un tiempo de intimidad, la oportunidad de reconocerse y “enamorarse”.  Después debe seguir afianzándose.  Esto llevará a lo que se llama un “apego seguro”.

Esta sencilla práctica aporta todo lo que el recién nacido necesita en ese momento: calor, alimento, amor y protección. También resulta muy beneficiosa para la madre. Siente menos dolor y reduce el riesgo de hemorragia posparto y ansiedad. Entre tanto, los profesionales sanitarios pinzan el cordón y hacen una evaluación de su vitalidad. El llamado Test de Apgar.

Cuando pasan 1-2 horas se pondrá una pomada antibiótica en los ojos y la vitamina K intramuscular para prevenir sangrado. Existe la opción de darla por vía oral, pero es menos fiable. En las 9 comunidades autónomas  que así lo tienen establecido se inicia la vacunación frente a Hepatitis B.

Entre las 4-6 horas hay un periodo de transición. Los pulmones y el corazón se adaptan a la vida fuera del útero. Es muy importante controlar su temperatura, color y respiración. Esto no implica separación de su madre. Al contrario, debe estar con ella y ponerle al pecho a menudo. Así se favorece la subida del calostro. Es una leche muy rica en proteínas y colesterol. Y es importantísima para el desarrollo del cerebro, retina y de la flora intestinal del bebé. No se deben ofrecer chupetes ni biberones de suero, agua, infusiones ni leche artificial porque interfieren con el buen establecimiento de la lactancia materna.

Si no fuera posible darle de mamar o bien la decisión de los padres fuera alimentar a su hijo con sucedáneos de leche materna se le ofrecerá fórmula de inicio en cantidades pequeñas (30 ml) cada 2-4 horas.

El primer día de vida

El bebé hace la primera deposición, el meconio. Es oscura y pegajosa y puede continuar 1-2 días. Nos dice que su intestino funciona bien. Después, las deposiciones se harán más verdosas (2º-3º día) y al final, amarillas con grumos. También comenzará a orinar. El pediatra le hará una exploración exhaustiva para comprobar su estado de salud.

El segundo día de vida

Se inicia la pérdida de peso. Se puede prolongar varios días.

También puede tener ictericia. Esto es la coloración amarillenta de la piel y los ojos debido a la renovación de los glóbulos rojos. Dura una semana aproximadamente.

Se realizan dos cribados:

- auditivo, prueba sencilla que asegura que el niño oye bien;

- y metabólico, conocido como “prueba del talón”, que detecta algunas enfermedades graves que pueden prevenirse o tratarse para evitar secuelas.

El alta hospitalaria

Debe producirse cuando la pareja madre-hijo está preparada, la madre ha sido entrenada y ha demostrado competencia. Suele ser cuando se han comprobado al menos 2 tomas con éxito, el niño ha hecho una micción y deposición espontánea. Suele ser a los 2 días en un niño a término nacido por parto vaginal sin complicaciones. Cuando es una cesárea suele ser a los 3-4 días del parto.

La transición de cuidados desde la maternidad se debe hacer coordinada con el centro de salud. Así, es fundamental y exigible en todos los casos una cita temprana con su equipo pediátrico y/o matrona en Atención Primaria en 48 ó 72 horas como máximo tras el alta. Así se evitarán reingresos, visitas a urgencias y abandonos de lactancia materna.

Seguridad del bebe. Al subir al automóvil recuerde que el bebé pertenece al grupo 0 de los sistemas de retención infantil (menos de 10Kg). Deben instalar una silla homologada para este grupo en el asiento trasero del coche y dispuesta en sentido contrario a la marcha. En casa preparar un ambiente seguro para dormir en la habitación de sus padres: posición boca arriba, colchón firme sin almohadas, edredones ni otros objetos blandos, sábanas bien enganchadas que no le puedan tapar la cabeza. No sobreabrigar. Evitar el humo del tabaco en la vivienda. Estas sencillas medidas son de vital importancia para reducir la mortalidad infantil.

En el Centro de Salud

El equipo formado por enfermera, pediatra y matrona, según los recursos y la organización de cada centro, recibirán y revisarán la información relativa al embarazo y parto, salud de la madre, medicación administrada y procedimientos realizados o pendientes. Especial atención necesitan los prematuros grandes o a término pequeños (36-38 semanas). 

Se debe pesar al bebe para comprobar que la pérdida de peso no supera el 7-10% del peso del nacimiento y que no se prolonga más allá del 5º día de vida.

Se revisará el ritmo de deposiciones. Después del 4º día dejarán de ser verdosas para pasar a amarillas grumosas y frecuentes (al menos 3 diarias). Puede llegar a 7-10/diarias durante el primer mes. Después, el ritmo se reducirá incluso hasta una cada varios días. Valorar frecuencia y color de las micciones (4-5 al día, de color claro). Observar si los varones tienen un buen chorro miccional. 

El pediatra realizará una segunda exploración completa, como muy tarde hacia final de la semana de vida. La ictericia irá reduciéndose. Aunque si el niño mama puede prolongarse un poco más.

Es básico hacer una buena historia de la lactancia, detectar problemas, dudas, falta de confianza en la madre o en su entorno. Se suele hacer una observación de una toma para conseguir un buen agarre y un amamantamiento eficaz. Fomentando el contacto piel con piel (CPC) se aliviaran las molestias maternas debidas a un vaciado insuficiente de las mamas. Chupetes y tetinas confunden la succión del niño. Por eso, no es recomendable su uso hasta que la lactancia este bien establecida, después del mes de vida.

A las madres que no puedan o hayan decidido no amamantar se les explicará la preparación correcta de biberones. Resaltar la importancia de la higiene de las manos y todos los utensilios necesarios. Se aconseja mezclar la leche en polvo con el agua a temperatura elevada (unos 70ºC) para así destruir posibles gérmenes del polvo envasado. Después se deja enfriar hasta que la temperatura sea apta para el bebé. También en el caso de lactancia artificial se recomendará hacer contacto piel con piel, para favorecer el vínculo afectivo y el apego seguro. Desde que nace, el bebé necesita manifestaciones de afecto cuando está despierto. Cogerle en brazos, acariciarle, hablarle o cantarle. Ningún niño se "malcría” con esto.

En general, se hará una valoración de la adaptación familiar, detección de riesgo psicosocial si lo hubiera. Se recomendará implicar a toda la familia en los cuidados del bebé.

El equipo recomendará establecer buenas prácticas: cuidado del cordón umbilical manteniéndolo limpio y seco, sin necesidad de aplicar alcohol u otro desinfectante de forma rutinaria. Se incidirá en la prevención síndrome muerte súbita recordando que la mejor postura para dormir es boca arriba, un ambiente seguro para dormir y los cambios posturales, como ponerle boca abajo cuando este despierto y en compañía o el porteo, para evitar el aplanamiento del hueso occipital. Evitar el tabaquismo pasivo recomendando abandonar el hábito tabáquico o al menos no fumar en la casa. Y es aconsejable que la madre tome regularmente pescado de mar y sal yodada. Se iniciará profilaxis con vitamina D (400 UI/día). Prevención de accidentes domésticos: temperatura del agua de baño, líquidos calientes, caídas: no dejar al niño solo. Uso de sistemas retención infantil en el coche.

Se citará para hacer el seguimiento recomendado en el Programa de Salud Infantil (PSI) adaptándolo a las condiciones individuales y factores de riesgo detectados en cada familia.

En cada centro el profesional que asume esa tarea se organiza de forma diferente. La mayoría de visitas las hacen de forma conjunta pediatra y enfermera. Pero cada vez más se reparten las tareas con el fin de lograr una mayor eficiencia en la atención y la enfermería pediátrica asume el protagonismo que le corresponde.

Algunos aspectos característicos del niño de menos de 1 mes, que resulta útil conocer a los padres

Aspecto general y Piel: Su actitud flexionada. Color sonrosado pero con manos y pies más pálidos, y un poco amarillo. Unos granitos blancos diminutos en la nariz o mejillas (miliaria); manchas rojizas algo elevadas por todo el cuerpo, excepto palmas y plantas (eritema tóxico); mancha azulada o grisácea, en nalgas y zona lumbar (mancha mongólica); nevus o angiomas simples en frente, parpados, nariz o nuca.

- En la cabeza hay dos zonas más blandas, las fontanelas anterior y posterior y las suturas. Estas son las líneas de unión de los huesos y pueden estar acabalgadas (cordón palpable) los 2-3 primeros días. A veces hay un abultamiento blando en la parte posterior del hueso parietal llamado caput sucedaneum, que se resolverá espontáneamente durante el primer mes. 

- En la cara, la lengua tiene que poder moverse libremente arriba y afuera de la boca. Si no es así, puede que se deba a un frenillo sublingual corto. Si dificulta la lactancia se tiene que solucionar cuanto antes.

- La respiración suele ser irregular y se acompaña de movimiento del abdomen. El cordón umbilical se va secando y oscureciendo hasta caer espontáneamente entre los 7-15 días. Se debe lavar bien con agua y jabón y mantener bien seco. No precisa otros cuidados.

Genitales. No es aconsejable retirar la piel del prepucio hasta después del año de vida.

Caderas: si el bebé es una niña, el parto fue de nalgas y/o hay antecedentes familiares de problemas de cadera, o en la exploración en este primer mes de vida el pediatra detecta una posible anomalía, valorará pedir una ecografía de caderas entre las 4-8 semanas.

Desarrollo Psicomotor. Signos de alerta al mes de vida: irritabilidad persistente, no fija la mirada momentáneamente y no reacciona con los ruidos.

Sueño: puede estar dormido la mayor parte del tiempo. Unas 18-20 horas al día y despertar solo para comer.

Llanto: hacia la 2ª o 3ª semana de vida puede empezar el conocido como cólico del lactante. Consiste en un tiempo de llanto que no calma pese a atender sus necesidades de alimento, higiene, cariño. Tiende a ocurrir por la tarde noche y dura varias horas. No conocemos su causa y no tiene un tratamiento. Por ello, nuestro consejo es consultar con los profesionales para que descarten la existencia de alguna enfermedad. El cólico mejora a partir del 2º-3º mes. 

Revisado por Grupo PrevInfad (Prevención en la infancia y adolescencia) de la AEPap

Fecha de publicación: 20-10-2015
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